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¡OLVÍDATE, NADA GARANTIZA TUS RESULTADOS!

17 noviembre 2016 Los comentarios están cerrados

garantizadoUna de las obsesiones de la mente humana es la necesidad de seguridad y control, con la finalidad principal de asegurar y mantener la supervivencia.

Lo que ocurre es que estos mecanismos de supervivencia, que se siguen activando hoy en día, están muy preparados para un mundo que prácticamente no existe (al menos en los países “desarrollados”):

“Vivir en medio de la naturaleza, salir a cazar para poder comer y procurar no ser devorado por algún depredador”.

Se trata de mecanismos de supervivencia dirigidos, principalmente, a activar nuestro cuerpo para actuar de forma inmediata y contundente atacando o huyendo (o camuflándose hasta que pase el peligro).

Sin embargo, en nuestro mundo actual del human business, vivimos un entorno cultural radicalmente distinto al que vivían nuestros antepasados, ya que los peligros a los que nos enfrentamos son más ambiguos.

Ahora vivimos en una jungla de asfalto, en un mundo globalizado y digitalizado, con una alta competitividad empresarial que necesita diferenciarse para sobrevivir.

Con trabajos cada vez más cualificados donde no se requiere gran esfuerzo físico sino intelectual y socio-emocional, algo que nuestro ego no ha aprendido a manejar muy bien.

Si bien, en lo más profundo, se trata de lo mismo: salir “a cazar” para poder comer y procurar “no ser comido”.

Pero la realidad empresarial o mercantil es mucho más compleja.

Sabemos que el éxito de una organización o proyecto es multifactorial. Es decir, los resultados buscados no vienen determinados por algo único o concreto, y hay que trabajar en múltiples aspectos para poder acercarse a ellos.

Teniendo en cuenta que, además, hay factores en los que tenemos poco, bajo o ningún control (p.ej., fenómenos económicos, políticos, sociales, decisiones de clientes, proveedores, colaboradores, etc.) la ansiedad de un ego controlador está servida.

Además, toda actividad empresarial o profesional conlleva tomar decisiones constantemente, afrontar cambios vertiginosos y alta incertidumbre, que es todo lo contrario a lo que necesita nuestra mente para estar serena y clara.

Sin embargo, a pesar de que no te estoy descubriendo nada nuevo (o eso pienso), una creencia errónea en empresas y emprendedores es pensar que los resultados buscados están garantizados de manera precisa por realizar una u otra acción.

Por ejemplo, hay empresas que contratan a un determinado profesional o directivo con la expectativa de obtener resultados concretos y garantizados.

O que creen que por tener una web atractiva y/o participar en eventos “marketinianos” van a conseguir garantía de las ventas que necesitan.

networkingRecuerdo algún directivo que cada vez que participaba su empresa en un evento o acción de este tipo, no podía esperar al día siguiente y llamaba a sus colaboradores para comprobar los resultados obtenidos, creyendo que el resultado estaba garantizado o era inmediato.

Pero la realidad nos dice que no, que no existen fórmulas mágicas, acciones o recetas que aplicadas de manera individual garanticen los resultados buscados (al menos, yo no las conozco):

  • Tener títulos académicos no te garantiza el resultado que tú quieres.
  • Saber mucho no garantiza que lo apliques de forma práctica.
  • Invertir en marketing y publicidad no garantiza un determinado ROI.
  • Conseguir financiación no garantiza la viabilidad de tu empresa a medio o largo plazo.
  • Dotar constantemente de nuevos contenidos tu web y tu blog no garantiza que atraigas los clientes que quieres.
  • Contratar a los mejores profesionales no garantiza que desplieguen todo su talento en la empresa.
  • Realizar practicas saludables, respecto a las personas, no garantiza un determinado ROI.
  • Ejercer un estilo de liderazgo transformacional o positivo no garantiza el incremento de ventas o productividad.
  • Generar climas de felicidad y satisfacción en los equipos no garantiza un determinado ROI.
  • Pagar bien a tus colaboradores no garantiza que trabajen más y mejor.
  • Tener una amplia red de contactos no garantiza que obtengas la ayuda deseada.
  • Asistir a eventos y reuniones no garantiza un incremento de ventas concreto.

Es decir, nada ni nadie en su sano juicio puede garantizar resultados precisos con estas acciones de manera aislada.

Por ello, si encuentras una empresa o profesional que te ofrece un servicio concreto con resultados precisos garantizados, empieza a sospechar.

Sin embargo, que no cunda el pánico (tampoco me crucifiques antes de terminar de leer el post 😉 )

Ya que cuanto mejor y más inteligentemente trabajemos en los factores mencionados más arriba, y en otros seleccionados dependiendo de nuestro modelo de negocio, estaremos ampliado las posibilidades de lograr los resultados esperados. Eso sí, sin garantías.

Se trata de trabajar en el mayor número de factores que puedas de manera alineada con tus “para qué” (misión, visión y valores) ya que, volviendo al principio, el éxito de una empresa o proyecto es multifactorial, no debiéndose habitualmente a causas aisladas.

Y me refiero a resultados sostenibles, no a pelotazos o resultados explosivos cuyo desplome también suele ser explosivo.

Por todo ello, una de las necesidades más urgentes que tenemos en la empresa actual es domesticar, calmar o serenar a nuestro incansable buscador de seguridad, control y resultados instantáneos, que es el ego.

No para eliminarlo (puesto que es de mucha utilidad) pero sí para gestionarlo de forma emocionalmente inteligente.

En este sentido, alguna de las herramientas más potentes que tenemos a nuestro alcance es desarrollar nuestras competencias emocionales.

Nuestra inteligencia emocional permitirá, entre otras cosas, desarrollar una sólida autoestima y autoconfianza para trabajar con paciencia y perseverancia en la dirección correcta.

Con mayor consciencia de la falacia que supone buscar constantemente seguridad, control y resultados inmediatos.

Con la suficiente claridad para ser capaces de “soltar” al final de cada jornada, dormir con sueño reparador y seguir trabajando inteligentemente y con confianza, al día siguiente.

¿Y tú, todavía esperas “resultados garantizados”?

Fuente imágenes: epdm.com.mx; somospymesunidas.es

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LA EMPRESA MERCANTILISTA Vs BIENESTAR PSICOSOCIAL

empresa mercantil¿Es incompatible el ánimo de lucro de la empresa mercantil con la generación y mantenimiento de climas psicosociales que promuevan el bienestar de sus equipos de trabajo?

Y no me refiero a bienestar en el sentido de “pegarse la vida padre”, sino al bienestar mental y emocional que proporciona la confianza vertical y horizontal, la equidad y justicia percibida, la flexibilidad de trabajar por objetivos, la participación en la definición de esos objetivos, el huir del “presentismo“, la autonomía, el apoyo social o el feedback continuo.

Recientemente, mi apreciado colega, Miguel Ángel Nadal, comentando un artículo en un foro de Linkedin, decía:

“… me hace reflexionar que vivimos simultáneamente en dos mundos en la empresa: el de las “claras” normas mercantiles y el de los aspectos social, humanos, etc. El primero basado en la relación coste-beneficio y en una toma de decisiones sencilla y muchas veces economista.

El segundo, mucho más difuso y que no requieren compensaciones económicas claras ni instantáneas. (…) Siempre habrá un colectivo que se desenvolverá como pez en el agua en entidades donde el aspecto mercantil sea el punto de referencia (no es ni bueno ni malo si los implicados aceptan esa relación y sus consecuencias)… “

Y esto me hizo reflexionar a mí, porque es cierto que muchas empresas (la mayoría) y agravado por la situación económica, se desenvuelven de una manera puramente mercantilista. Claro, ¡cómo si no iban a sobrevivir! Ahora bien, ¿asumen este mercantilismo en todas las situaciones desde una perspectiva 360 grados, incluidas las relaciones con sus empleados o colaboradores profesionales?

Es decir, si necesitan un sobre-esfuerzo por parte de sus equipos, ¿ofrecen una contraprestación a los implicados? O si necesitan que algún colaborador asuma más responsabilidad, ¿pactan un plus económico con la persona correspondiente? Porque si hablamos de puro mercantilismo y la empresa se mueve sólo por la razón coste/beneficio, debe asumir que sus empleados no son tontos y también lo harán.

Si ambas partes aceptan las normas mercantilistas, no hay problema, porque todo el mundo sabrá que va a obtener de su tiempo, trabajo o esfuerzo, un pago. Y que cuanto mayor sea el esfuerzo (o el resultado, me da igual) mayor será el pago.

Ahora bien, si  la empresa mercantilista trata de aplicar la estrategia de “la ley del embudo” no le funcionará, porque el empleado de un “perfil mercenario” no tragará y si se le ofrece la parte estrecha del embudo, comenzará a ofrecer argumentos falaces sobre las razones de su no participación en sobre-esfuerzos.

O peor, hará creer que está haciendo esfuerzos titánicos dejándose la piel por la empresa, cuando en realidad está haciendo poco más (o menos) que otro empleado menos “ruidoso”.

En el caso de un empleado “no mercenario”, el resultado será  que primero aceptará la parte estrecha del embudo, pero con el tiempo “se quemará“, bajará su rendimiento y hará lo “justito” para que no le echen. Hasta posiblemente lo haga con buena cara, pero emocionalmente estará a años luz de identificarse y comprometerse con la empresa.

A1-32242132.jpg¿Es esto lo que queremos en nuestras empresas? ¿Un “teatrillo” falaz y pusilánime donde directivos y trabajadores ponen en práctica sus artes dramáticas para salir a escena cada día?

Si es así, estamos errando el camino hacia la mejora y la excelencia en nuestras empresas, cayendo en la mediocridad eterna.

Y en este camino errado, difícilmente nuestras empresas podrán mantenerse a salvo de la selección natural que ya ha empezado en esta nueva era a la que estamos asistiendo. Porque ya nada volverá a ser como antes. ¿Apostamos algo?

Sin embargo, creo firmemente que estos “dos mundos laborales” no son excluyentes sino complementarios. Es más, lo mercantil puede salir reforzado por lo psicosocial, y viceversa.

A veces tengo la sensación de que estamos teorizando continuamente sobre estos temas sin más respaldo empírico que la investigación científica (que debería ser suficiente para decidirse a aplicarla), pero la realidad es que hay muchas empresas (algunas son PyMES) que complementan lo mercantil con lo psicosocial y les va muy bien. Ahí tenemos el caso de Indenova o de R Telecomunicaciones.

Incluso les va mejor que a las empresas que sólo se rigen por una relación estrictamente mercantilista, especialmente con sus empleados o colaboradores. ¿Es casualidad? ¿O causalidad?

Lo que es seguro es que para complementar lo mercantil con prácticas psicosociales saludables, no es cuestión de “abrir la cartera”, sino de “abrir la mente”.

Apreciado empresario y directivo, te animo a ir incorporando en tu empresa prácticas psicosociales saludables. Tus colaboradores saldrán ganando y tu cuenta de resultados también.

Hasta pronto!

Fuente imágenes: http://www.tomsguide.com; http://www.abc.es

 

 

EMPLOYER BRANDING. ¿QUIÉN QUERRÁ VENIR A MI EMPRESA?

clint-eastwood_1Mucho se viene hablando de empleabilidad, adaptabilidad y flexibilidad laboral como contrapunto a la estabilidad en el empleo, ya que dicha estabilidad hace tiempo que desapareció y parece ser que nunca más volverá  a ser como antes.

En el momento actual, con una tasa de desempleo rondando el 26% de la población activa, sólo algunas empresas (pocas) se preocupan, o mejor dicho “se ocupan”, de hacer las cosas bien, de invertir aunque sea un poquito en desarrollo organizacional y mejora directiva.

Cada vez cobra más importancia la gestión de intangibles, especialmente en empresas cuyo core business es el conocimiento, la innovación y la creatividad de sus colaboradores.

En estas empresas es esencial la calidad directiva así como la incorporación de prácticas saludables de manera sistemática y proactiva.

Por ejemplo, animar o facilitar a los empleados el equilibrio trabajo-vida privada es vital para la productividad (hoy sabemos que el conflicto emocional trabajo-familia impacta en ambos ambientes), de manera que incluir estrategias de recovery para equilibrar el esfuerzo es tan importante como promover el abordaje de nuevos retos cada vez mayores.

Sin embargo, estas mismas empresas que no invierten tiempo ni dinero en salud psicosocial y calidad directiva, se quejan a menudo de que los empleados no dan el máximo de su capacidad, o que no se implican lo suficiente, o que hacen las tareas con la calidad mínima para salir adelante, pero no más. Curiosa paradoja, ¿no crees?

Es como si un padre se queja de que sus hijos no colaboran, no se implican en casa o no le cuentan sus cosas; cuando resulta que él ha estado muchos años sin escucharles ni prestarles atención.

Desarrollar el employer branding no sólo sirve para atraer y fidelizar a nuevos y mejores profesionales, sino para crear un contexto, entorno, o clima laboral dónde las personas quieran dar lo mejor de sí sin reticencias ni recelos, porque se sienten satisfechos, confiados en la equidad, apoyo y reciprocidad de sus directivos y compañeros.

atraer clientesY cuidado, no sólo vamos a atraer a colaboradores o clientes internos, sino también al cliente externo o tradicional. Estos querrán trabajar más con nosotros porque el impacto  de las prácticas saludables internas se traslada como un fiel reflejo a las personas que reciben nuestros servicios, y eso, marca la diferencia.

En alguna ocasión, tristemente, he oído decir a algún empresario: “no me hace falta invertir en mejorar el clima ni en gestión de personas porque si se me va alguien pego una patada y me salen mil más que quieren trabajar conmigo”. La vida da muchas vueltas y no se puede ir por ahí diciendo estas sandeces.

A ver si nos queda claro y nos lo aprendemos para siempre: las personas podemos aguantar largos periodos en un trabajo donde se nos pague el mínimo minimorum, pero no aguantamos mucho, sin “desconectar emocionalmente”, en un clima laboral de desconfianza, de exigencias continuas sin reciprocidad, o sometidos a jornadas interminables constantemente.

En un contexto así es imposible extraer lo mejor de las personas, su talento. Y no digo que no haya que exigir el máximo, sino que precisamente porque necesitamos el máximo y lo mejor de nuestros colaboradores, tenemos que generar el entorno adecuado para que ello ocurra. Porque no basta con decir “hágase la luz”.

Así que, no olvidemos que la situación laboral actual pasará aunque sea poco a poco, de manera que, y esto es un “aviso para navegantes”, hay que tener mucho cuidado de no caer en el “síndrome de la rana hervida”. Para evitarlo, es altamente recomendable que las PyMES vayan invirtiendo, ya, en la mejora de su imagen de marca como empleadores (employer branding).

Si no cuidamos la salud psicosocial en nuestra organización tenemos un alto riesgo latente de fuga del talento, es decir, de que se nos vayan los mejores profesionales a la competencia en cuanto empiecen a surgir oportunidades, que surgirán más pronto que tarde. O peor, que “desconecten emocionalmente” y se queden.

Cuando llegue la tan deseada y auténtica flexibilidad laboral y necesitemos profesionales muy cualificados, ¿quién querrá trabajar en nuestra empresa?

Porque, amigo empresario, hoy se sabe todo a través de las redes sociales, y un potencial colaborador se puede enterar vía Twitter o Linkedin, preguntando a tus colaboradores, ex-colaboradores, clientes y ex-clientes qué tipo de liderazgo ejerces, cuál es la cultura de tu empresa, el clima de tus equipos, tus prácticas saludables, tu atención al cliente, etc., antes de decidir incorporase a tu proyecto.

cara_de_poker_clint_eastwoodAsí que, ¿empezamos a trabajar ya nuestro employer branding? ¿O preferimos poner “cara de póquer”, echarle la culpa a los demás cuando no quieran venir (o se nos vayan) los mejores profesionales  y clientes, convirtiéndonos así en un “destroyer branding”?

Hasta pronto!

Fuente imágenes: intereconomia.comç; borjaperianez.com; elartedelaestrategia.blogspot.com