Archivo

Posts Tagged ‘crecimiento’

El depósito de la vida.

La moderna neurociencia ha demostrado que, René Descartes, hace unos 400 años, se equivocó al pensar que mente y cuerpo son independientes. Si no se hubiera equivocado, los estimulos negativos a los que estamos sometidos a diario, hoy en día, tendrían escaso o nulo impacto en nuestro cuerpo.

Pero la realidad no es esa. Hoy sabemos que las noticias que escuchamos a diario en radio, televisión o prensa, y que luego son repetidas constantemente por las personas que nos rodean y por nosotros mismos, y que suelen ser un 90% negativas (crisis, paro, corrupción, violencia, enfermedad, terrorismo, etc.), provocan un impacto emocional negativo crónico (tristeza y ansiedad) a través de los mecanismos del estrés, que es repercutido a nuestro cuerpo, o somatizado.

Nuestras emociones influyen en nuestro cuerpo mediante la activación de la glándula pituitaria, o hipófisis, bajo la influencia del hipotálamo. La hipófisis segrega diversas sustancias, entre ellas, una hormona llamada ACTH, que una vez vertida en el torrente sanguíneo, alcanza su objetivo, las glándulas suprarrenales. Éstas a su vez, segregan otras hormonas, como la adrenalina, noradrenalina, y cortisol, que provocan un aumento en nuestros niveles de presión sanguínea, de glucosa en sangre, del ritmo cardiaco,  de la tensión arterial, y lo que es peor, una reducción o limitación del funcionamiento del sistema inmunitario. Todo ello, porque nuestro cerebro entiende que estamos enfrentándonos físicamente a algún peligro para nuestra supervivencia y necesitamos el máximo de energía en nuestras extremidades para poder enfrentarnos con éxito (o huir).  Parece ser, que nuestro organismo funciona así desde hace unos 100.000 años, ya que nuestro sistema nervioso no entiende (todavía) de asfalto, hipotecas, paro, prisas, etc., para poder emitir otro tipo de respuesta más adaptativa.

Como vemos, la conexión mente-cuerpo, no es “mágica”. Hay una conexión física entre pensamientos, sentimientos y el resto de órganos internos. Los siento, los incrédulos, tendrán que hacerse a la idea de que sus pensamientos negativos, provocan sentimientos negativos, con repercusiones negativas en su cuerpo. Vale, pero ¿cómo podemos saber si esto nos está ocurriendo a nosotros o a quienes tenemos cerca? Pues para saberlo,  podemos observar situaciones bastante reveladoras.

Cuando vamos al médico porque nos sentimos mal, tenemos dolor de estómago, eccemas, lumbalgias, colitis, etc. por poner solo algunos ejemplos, y después de hacernos varias pruebas médicas (y cuidado que digo hacer pruebas, no solo observar y ya está), nos dicen que los resultados no indican nada, es decir, que no hay una causa física u orgánica, podemos empezar a sospechar que nuestros estados de ánimo negativos nos pueden estar afectando. Es momento de empezar a sustituir las noticias negativas (radio, TV, prensa) por música divertida, videos de humor, lecturas motivadoras, y sustituir las relaciones con personas negativas o “vampiros energéticos” que nos dejan exhaustos, por relaciones con personas alegres (“personas medicina”) que nos van a inyectar ilusión y optimismo (¡ojo!, optimismo inteligente, no tonto).

Debemos tomarnos muy en serio el cuidado de nuestras emociones, tanto, como los niveles de colesterol, triglicéridos, no fumar, hacer ejercicio, etc. Es responsabilidad nuestra cuidar nuestro “depósito de vida”. Esto significa cuidar lo que entra (que sea lo más limpio posible) porque, aunque en principio no se note la suciedad que entra (emociones negativas, mala alimentación, poco ejercicio, fumar, etc.), con el paso del tiempo el contenido del depósito será el reflejo de nuestra conducta, y si el agua está sucia, las posibilidades de enfermar irán in crescendo.

Y tú ¿cómo quieres tener tú deposito de vida? ¿Limpio o sucio?

Anuncios

¡Quiero que mi vida mejore!

Si le preguntamos a cualquier persona si quiere mejorar, creo que la respuesta siempre será un rotundo sí (salvo alguna excepción). Ahora bien, si la siguiente pregunta es ¿Cómo piensas hacerlo?, aquí probablemente la respuesta será “no lo sé” (salvo alguna excepción).  Sobre todo ahora con la proximidad del nuevo año, aumenta el número de personas que tiene propósitos de mejora; otra cosa es quién lo hace realmente.

Hace tiempo que creo firmemente, y así me lo está demostrando la experiencia, que todo cambio o mejora externa empieza en uno mismo. Por ejemplo, si quieres relacionarte (con regularidad, no puntualmente se entiende) con gente de más nivel cultural, primero tienes que tener tú más nivel cultural. Si quieres relacionarte con gente de más inteligencia emocional, primero tienes que tener tú más inteligencia emocional. Si quieres relacionarte con gente de más simpatía o amabilidad, primero tú tienes que tener más simpatía o amabilidad. Si quieres tener un trabajo que te aporte más valor, primero tienes tú que aportar más valor. Si quieres que las cosas mejoren, primero tienes que mejorar tú. Y así en casi todo. No sé si me explico.

Si ha quedado claro lo anterior, el siguiente paso sería explicar con un ejemplo qué es necesario hacer para mejorar uno mismo. El ejemplo que voy a poner es mi propio caso (intentando huir un poco de teorías, que son necesarias pero no suficientes). Espero que sirva.

Digamos que mi “despertar” empezó después de un largo periodo de malestar personal que comenzó en 2001 cuando decidí dejar la empresa en la que trabajaba y crear una nueva con dos socios más, con mucha ilusión pero nula experiencia empresarial. El caso es que me di de bruces con la realidad, ésta es muy terca y acaba imponiéndose, y decidí dejar la aventura tras año y medio (también la empresa decidió dejarme a mí), vamos, que éramos incompatibles. En el camino me dejé mucho desgaste emocional y mucho dinero (que además no tenía y se lo debía al Banco), pero gané un aprendizaje bárbaro (yo digo que hice un MBA carísimo).

Afortunadamente comencé a trabajar de forma inmediata en otra empresa en la que depositamos (la empresa y yo) nuestra confianza mutua –Aritmos– (a la cual estoy inmensamente agradecido). Esto, unido a que pude reunificar las deudas  (además de la hipoteca, mi mujer había comenzado también por su lado otra aventura empresarial, y también tenía créditos), me permitió atender adecuadamente, no sin esfuerzo, las deudas contraídas.

Superado minimamente el aspecto económico, me planteé seriamente que quería mejorar porque llegué a la conclusión (después de leer un montón de libros de todo tipo –en especial Management y Psicología positiva-) de que en “mi nivel” solo podría hacer cosas de “mi nivel”, algo que es duro de aceptar, que parece obvio, pero que el día a día no nos deja ver. En septiembre de 2005 decidí firmemente que quería relacionarme en mí día a día con personas de más nivel cultural y emocional que yo, y para ello hice por escrito un plan de acción. Por ejemplo, estudiar una carrera, asisitir a todos los cursos y conferencias de desarrollo personal que pudiese, e inscribirme en asociaciones relacionadas con ello.  Además quería que toda la experiencia que tenía acumulada, junto con el nuevo aprendizaje me sirviese para ayudar a otras personas a crecer y  mejorar.

En 2006 hice el curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años (yo había estudiado formación profesional de 2º grado) y en 2007 me matriculé en el primer curso de la carrera de Psicología por la UNED. Deseaba (y deseo) especializarme en psicología de las organizaciones y psicología positiva. Asistí a seminarios y conferencias en directo y en video, escuché audiolibros en casa y en el coche, hice cursos de mejora en mi provincia y viajé fuera de ella para hacer otros. Ahora estamos terminando 2009, estoy en 3º de carrera, y por el camino han ido “apareciendo” como por arte de magia personas de más nivel cultural que el mío y más nivel emocional que el mío (es evidente que han aparecido conforme he ido subiendo un poquito mi nivel). Ni que decir tiene, que en todo este trayecto el apoyo de mi familia ha sido clave, sin él probablemente no hubiese podido mantener el esfuerzo.

Hace dos años me inscribí en una asociación sin ánimo de lucro que se llama Desata Tu Potencial, en la que participo recibiendo e  impartiendo clases de desarrollo personal en el instituto Camp de Morvedre y en la propia asociación, y hace un año que trabajo en ENCAMINA, una consultora tecnológica Valenciana llena de personas con un nivel altísimo de cultura e inteligencia emocional. Además pertenezco al equipo de Arqueros de la Palabra, gracias a Maty Tchey (una persona excepcional donde las haya) que me impulsó a preparar un curso de desarrollo personal, que llamé “La Palanca del Éxito” (este nombre tiene su explicación, lo contaré en otro post y en el curso), y versa sobre auto liderazgo (básicamente cuento con detalle y argumentos científicos, cómo mi historia personal es solo un diminuto ejemplo del potencial humano y cómo llevarlo a la práctica). En todo este proceso me han ayudado mucho las redes sociales.

Ahora sé que es real (no utopía) que sí se puede mejorar si uno lo decide firmemente con todo su ser hasta la médula, dando el primer paso hacia la acción (el más difícil), y también sé que el crecimiento es “infinito”, que dura todo el ciclo vital, que podemos mejorar siempre porque el cerebro es plástico (aunque tiene su declive, pero sigue siendo plástico toda la vida) y se puede moldear con el aprendizaje. Aun me quedan muchas cosas por hacer; tengo que licenciarme en psicología, colegiarme, hacer un posgrado en psicología positiva, estoy preparando dos cursos de inteligencia emocional (para la empresa y la educación), me gustaría escribir un libro… En fin que seguro me esperan un montón de cambios y novedades en mi vida y por lo tanto en todo lo que me rodea. Acordémonos de la cita de Marcel Proust: “Nada ha cambiado, solo yo he cambiado, por lo tanto todo ha cambiado”. Por cierto, hay personas que dicen que cuando uno es mayor no se puede cambiar, pero no es así (yo inicié el proceso de mejora a los 38 años, ahora tengo 42 y sigo en ello con ilusión y energía).

Bueno, espero que mi experiencia te pueda servir, al menos en parte. Si necesitas o quieres consultarme cualquier aspecto de mi trayectoria que te pueda ayudar en tus decisiones, no dudes en escribirme. Prometo contestar a la mayor brevedad.

Gracias por leerme. Felices fiestas y que tengas un estupendo 2010. Ójala te decidas a mejorar, haciéndolo realmente.