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Posts Tagged ‘autorrealización’

En el “Paro”, no paro.

Parado2Hace 27 días que entré a formar parte de esa gran familia que llamamos “parados” (aunque este adverbio no es correcto técnicamente. El termino correcto sería “desempleado”, es decir, sin empleo o trabajo remunerado).

Porque el “Parado” no tiene empleo, pero tiene trabajo: buscar empleo.

Pero ¡ojo!, hay que salir a buscar empleo, no a pedir trabajo. Es cuestión de actitud hacia nuestros conocimientos, competencias y habilidades. Es decir, del valor que otorguemos a nuestra historia laboral, y por lo tanto, del valor que nos otorgamos a nosotros mismos como profesionales. Si crees que tus conocimientos, competencias o habilidades no están desarrolladas como para ponerlas en valor, fórmate, desarróllate. Hoy tienes montones de oportunidades en este sentido. ¡No las desperdicies!

Como decía Martin Luther King Jr., en su discurso más famoso de 1963, ¡I have a dream!. Tener un sueño es lo primero que debemos plantearnos para ponernos en marcha cada día con energías renovadas. Después, convertirlo en una meta, y ésta en objetivos progresivos que nos acerquen a él, al sueño. Y lo más importante, ¡acción, acción, acción!

Hace tiempo escribí un post sobre el bienestar psicológico que proporciona tener metas. Gracias a la Psicología, hoy sabemos que tener metas proporciona dirección y significado a nuestra vida; y esto nos proporciona bienestar, felicidad, motivación.

El autoempleo también puede ser una meta. En mi caso, me he inclinado por esta opción. Tras estudiar informática y estar 23 años trabajando por cuenta ajena, 2 años como empresario en sociedad, una licenciatura en Psicología del Trabajo y las Organizaciones, y muchas horas de formación adicional (y las que me quedan), ahora decido ser profesional indenpendiente o freelance, que en inglés parece más importante, ¿verdad?

Por supuesto, abierto a las colaboraciones justas, coworking (fair cooperation). Es por ello que ya me considero “Psicólogo Consultor, Formador y Speaker” con capacidad para ayudar a empresas, profesionales, asociaciones, colegios profesionales y particulares, impartiendo talleres, seminarios y conferencias de desarrollo personal y profesional con el objetivo de mejorar un poquito la vida, el rendimiento y la productividad de mis clientes.

Pues eso, que desde el día 1 de julio no he parado. Llevo más de 7 reuniones presenciales, montones de mails, varias llamadas telefónicas, redacción de documentos, etc.

Lo más importante, aterrizar en la realidad. Esto es lo que me está suponiendo toda esta actividad durante estas 4 semanas. Amigo mío, amiga mía, es fundamental que nuestro sueño tome contacto con la realidad, es decir, que cuentes tu sueño a la gente, a cuanta más mejor, sabiendo de antemano que vas a poder recibir “golpes”.

Sabiendo discernir entre “regalos envenenados” y “regalos con criterio”. ¿Por qué?, porque deberás desechar los primeros y tomar los segundos. Éstos te van a ayudar a “pulir” tu sueño, a adaptarlo a la realidad, a vestirlo con ropas de calle (marketing y publicidad), a adaptar tu discurso comercial, a aprender a rebatir posibles objeciones, etc.

En definitiva, a poner a punto tu flamante “deportivo” para ponerlo en la pista de competición. Porque no lo olvides, entramos en competición con más deportivos y tenemos que estar preparados. Claro que también debemos tener en cuenta algunos “inconvenientes” del autoempleo.

¿Y tú? ¿Estás parado/a, o solo desempleado/a?

Hasta pronto!

Viñeta de Forges.

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¿El dinero no da la felicidad?

16 noviembre 2010 1 comentario

Me gustaría desgranar un poco  en este post la frase tan repetida que dice: “El dinero no da la felicidad”, y por supuesto utilizar alguna perspectiva desde la psicología positiva (SeligmanCsikszentmihalyi, 2000).

En primer lugar,  me parece una frase tan manida como ambigua, ya que se está hablando de dinero, pero no de una cantidad concreta. Si estamos hablando de 100 ó 200 euros, pues la mayoría dirá que efectivamente, el dinero no da la felicidad (a no ser que haya carencias básicas de alimentación y cobijo). Si no se sufre tanta penuria, pero se tiene deudas (p.e., una hipoteca), cien euros no nos iban a dar gran alegría, pero cien mil, o  trescientos mil sí (si con ello cancelamos nuestra hipoteca, y además sobra algo).

En cuanto a la referencia a la felicidad, habría que definir qué es la felicidad, si es que se puede definir de manera objetiva. Porque seguramente para cada persona, la felicidad supone una cosa diferente. Para mí, ser feliz puede suponer no tener deudas, y para otra persona ser feliz puede suponer tener 4 hijos, o ser Director General de una gran empresa. Con lo cual, la felicidad sería algo subjetivo, y por lo tanto dependería de cada persona.

Si echamos un vistazo a lo que dicen los expertos sobre la felicidad, y en especial desde el enfoque de la psicología positiva, observamos que la felicidad tiene en su origen dos componentes o dimensiones. Un enfoque hedonista (Kahneman y cols., 1999) retomado de la filosofía de Aristipo y Epicuro, que equipara la felicidad al placer de los sentidos y al éxito social (básicamente, dinero y poder). El segundo enfoque o paradigma sería el eudaimónico, retomado del pensamiento aristotélico, que considera que no todo el éxito social trae placer o bienestar, sino que la auténtica felicidad únicamente se alcanza con la autorrealización personal (Maslow, 1943). Finalmente, los datos derivados de varias investigaciones (Compton y cols., 1996) sugieren que ambos paradigmas (hedónico y eudaimónico), se solapan. De esta forma, la felicidad quedaría definida en la interacción de lo placentero y la realización personal.

Si tomamos esta última definición de felicidad como buena (yo estoy bastante de acuerdo), entonces podríamos decir que cantidades importantes de dinero pueden traer “un trozo” de felicidad, la relacionada con lo placentero, al poder realizar adquisiciones que de otra manera no alcanzaríamos. Pero claro, esto se queda cojo, porque otro buen trozo, el relacionado con la autorrealización personal no depende de dinero, sino de nosotros directamente (de detectar nuestros talentos genuinos, definir metas alineadas con nuestros sueños personales, “remangarse” y ponerse a ello). Por lo tanto, tener mucho dinero no es garantía de felicidad (aunque tener poco dinero, tampoco).

Si lo miramos al revés, y vemos una persona autorrealizada (se dedica a aquello que realmente le apasiona),  muy probablemente también habrá conseguido mucho dinero (en especial, si sigue desarrollando sus talentos y desplegando productos y servicios alrededor de ellos). Finalmente, parece ser, que para completar la felicidad hace falta algo más que autorrealización y dinero  (Argyle, 1987), y son las relaciones interpersonales y sociales con amigos, familia, y compañeros. Yo añadiría además para “cerrar el círculo”, que ayuda también tener alguien a quién querer y alguien que te quiera.

¿El dinero no da la felicidad? Si tenemos grandes problemas económicos y ya tenemos buenas relaciones interpersonales y autorrealización, sí. En caso contrario, sumar dinero a tu bolsillo provoca alegría, que como toda emoción, puede ser intensa pero corta en el tiempo, volviendo a tu estado mental inicial.

Hasta pronto!