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¿QUÉ DEPARTAMENTO ES MÁS IMPORTANTE EN UNA EMPRESA?

29515136525_b0fc7650a0_kNo sé si has escuchado con cierta frecuencia la pregunta que da título a este post, u otras similares como la que me hizo una amiga hace poco:

“En una empresa de servicios, ¿qué sería más importante para ti, clientes, empleados o proveedores?”.

En primer lugar habría que definir “importante” que según la RAE significa “algo que importa o que tiene importancia”.

A su vez “que importa” significa “que conviene, que interesa, que afecta profundamente, que es de mucha entidad o consecuencia”.

Pero este tipo de preguntas están mal planteadas, tienen un error de base.

Están planteadas desde el yo-ego y, por tanto, desde una visión de escasez, individualidad, exclusión y competitividad, esperando una respuesta que confirme sus anhelos.

Porque el yo-ego “destroza” con su mirada, hace trozos, trata de desmembrar el conjunto o la unidad intentando satisfacer necesidades socio-emocionales (reconocimiento, aceptación o seguridad).

Sin embargo, si la pregunta la hacemos desde el yo-consciencia y, por tanto, con una visión de abundancia, de unión, inclusión y cooperación, la respuesta es también radicalmente diferente.

El yo-consciencia “integra” con su mirada, hace conjuntos, trata de fusionar las partes para hacer algo más grande que transcienda lo individual.

No sé si me explico.

Desde la consciencia haríamos preguntas como “¿Cómo podemos mejorar la comunicación departamental e intradepartamental?”, “¿qué necesitamos a nivel individual, grupal y organizacional para mejorar la experiencia de nuestros clientes externos?”.

A partir de aquí la respuesta consciente y serena nos irá desvelando las necesidades.

Por ejemplo, “necesitamos mejorar la atención al cliente, reducir las quejas, ampliar las características del servicio, etc.”, y para ello necesitamos “empleados más motivados, con más habilidades técnicas y socio-emocionales”, “y para ello necesitamos un equipo directivo con un estilo de liderazgo positivo que tienda puentes y potencie las fortalezas”.

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Pero si todavía no lo vemos podríamos plantear las preguntas al revés: “¿Hay algún departamento en la empresa que no sea importante, útil y necesario?”, o “¿Sería viable la empresa, sin clientes?, ¿y sin empleados?, ¿y sin directivos?, ¿y sin accionistas?, ¿y sin proveedores?, …”.

No sé si me he explicado mejor ahora.

Es decir, TODOS/AS las personas, departamentos o grupos internos y externos son necesarios para que la empresa funcione correctamente.

Porque si hay alguna persona o departamento que no es importante y necesario, ¿para qué lo tenemos?

Insisto, es un ego ciego el que hace este tipo de preguntas. Y no digo que la persona que lo plantea sea egoísta y quiera fastidiar a los demás, sino que el yo-ego (de cualquier persona) necesita sentirse importante y tener sensación de control o cierto poder.

Habitualmente los comerciales suelen decir que el departamento de ventas es el más importante, argumentando que “sin ventas no hay empresa”.

Pero producción podría decir que sin producto o servicio tampoco hay empresa.

Administración podría argumentar que sin contabilidad, presupuestos, facturación y cobro tampoco hay empresa.

Y así sucesivamente.

Si te fijas, cuanto más trabaja una empresa desde esta mirada “depreciativa” más problemas internos suele tener (de comunicación, de relaciones, de conflictos, de entendimiento y operatividad) y, por tanto, más problemas con los clientes.

Una buena ruta hacia la unidad, la inclusión, la cooperación y, por tanto, hacia la excelencia es el desarrollo de la indagación apreciativa.

Esto se trabaja verticalmente de arriba hacia abajo, con políticas de empresa que desarrollen estrategias amplificadoras y no reductoras o limitantes, que abracen a todos los componentes de la misma sin excepción.

Dentro de estas estrategias amplificadoras y apreciativas (que generan bienestar), en contraposición a las miradas o culturas depreciativas y “estrechadoras” (que generan estrés), está el desarrollo de la inteligencia emocional ética.

Inteligencia emocional es una habilidad que permite ampliar la percepción, ensanchar la comprensión y regular los estados emocionales para potenciar la eficacia, la productividad y el bienestar.

El componente ético es necesario para que se haga en beneficio de todas las partes que componen la empresa y no solo de unos pocos.

Así que una primera acción, para empezar a ver la importancia de todas las personas y departamentos de una empresa, es el desarrollo de la inteligencia emocional ética del equipo directivo (o gerencia en caso de pequeña empresa).

Un equipo directivo o gerencia que sea permeable, esponjoso y flexible para poder ampliar la mirada, ensanchar la comprensión y echar a andar por el verdadero camino que lleva a la excelencia organizacional.

¿Y tú, desde qué mirada haces las preguntas en tu empresa?

Fuente imágenes: Víctor Hanacek, vía imágenesgratis.eu

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