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5 CREENCIAS IRRACIONALES QUE IMPIDEN UN CLIMA PRODUCTIVO

Creencias-irracionalesSi sigues las publicaciones que hago, a estas alturas ya sabrás que nuestra conducta está guiada por el área emocional de nuestro cerebro, siendo esta conducta modulada y argumentada por el área racional del mismo.

También sabrás que ambas áreas constituyen un tándem inseparable que se necesitan la una a la otra.

Sin el área lógico-racional desplegaríamos continuamente conductas poco propicias o perjudiciales para nosotros mismos y los demás.

Sin el área emocional seríamos incapaces de tomar cualquier tipo de decisión (incluso la más sencilla como qué ropa ponernos, si comer carne o pescado, o decidir si llamar a un cliente por la mañana o por la tarde).

Y si no existe una negociación o cooperación entre razón y emoción, de forma que trabajen alineadas y satisfechas, a medio y largo plazo se producirán problemas que nos desestabilizarán psicológicamente pudiendo perjudicar nuestra salud física y social.

Además sabemos que el área emocional es inconsciente, automática, y que se activa no solo por estímulos reales sino también por creencias adquiridas (por experiencias pasadas o por inoculación externa), de cómo es el mundo y las personas.

Finalmente, estas creencias pueden resultar adecuadas y adaptativas para un desarrollo saludable para la persona dentro de su entorno, o disfuncionales e irracionales.

En este último caso ya no será tan saludable. Más bien será perjudicial o limitante para la persona y los que le rodean en cualquiera de los contextos que se desenvuelve (amigos, familia, compañeros de trabajo).

Por ejemplo en el trabajo, se pueden producir conductas emitidas u omitidas, verbales o no verbales producirán fricciones, incoherencias o malentendidos que obstaculizarán el progreso exitoso a nivel individual, grupal y organizacional.

Veamos algunas de estas creencias irracionales o poco adaptativas:

  1. Si soy una persona valiosa tengo que ser siempre competente, suficiente y capaz de conseguir todo lo que me propongo yo o me proponga la empresa.
  2. Es horrible y catastrófico que las cosas no salgan, no sean o no vayan como yo quiero o la empresa desea.
  3. Es más fácil evitar que enfrentarme a las responsabilidades y los problemas que se me presentan.
  4. Cada problema tiene una solución acertada y perfecta y es horrible y catastrófico no encontrarla.
  5. Debo asumir y preocuparme mucho y constantemente por los problemas de los demás, como si fueran los míos.

Estas ideas irracionales suelen estar construidas sobre guiones de vida adquiridos en la infancia, como éstos:

  • Tengo que actuar bien y tengo que ganar la aprobación por mi forma de actuar.
  • Todas las personas deben actuar de forma agradable, considerada y justa conmigo; si no lo hacen son despreciables y malos; merecen ser castigados.
  • Las condiciones de vida personal y laboral deben ser buenas y fáciles para que pueda conseguir prácticamente todo lo que quiero sin mucho esfuerzo e incomodidad.

Y claro, esto genera algunas distorsiones cognitivas (argumentadas por la razón):

  • Resaltar en exceso lo negativo de un acontecimiento.
  • Exagerar lo insoportable de una situación.
  • Condenar a las personas, o al mundo en general, si no me proporcionan lo que creo que merezco.

La consecuencia de todo ello es un estado constante de tensión emocional, ansiedad, desconfianza, crítica y queja.

Distorsión CognitivaSi a todo esto añadimos el “sesgo de confirmación“, un mecanismo psicológico que actúa de manera selectiva quedándose con aquellas evidencias que confirman nuestras creencias y descarta los hechos que las podrían refutar, el lío está servido.

Imagínate este cóctel en una empresa. Da igual su tamaño, aunque a mayor número de personas mayor probabilidad de encontrar esta creencias irracionales.

Si algunos de los profesionales con cargos de responsabilidad (jefes, mandos intermedios o directivos) tienen instaladas este tipo de creencias, viviremos climas de insatisfacción, inseguridad psicológica e hipervigilancia constante.

La gente estará más pendiente de salvar su silla que de resolver problemas a los clientes (que son los que pagan las facturas que sostienen la empresa), aunque intentarán aparentar lo contrario.

¿Qué podemos hacer?

Solo hay un camino, el de la consciencia, la humildad y la empatía.

Consciencia para darnos cuenta de qué creencias están detrás de nuestros estados emocionales y, por tanto, de nuestro comportamiento.

Humildad para aceptar que podemos estar equivocados en algunos aspectos y cambiar aquellos guiones de vida no válidos para el mundo actual.

Empatía para comprender las necesidades de los demás y tenerlas en cuenta a la hora de tomar decisiones.

No se trata de complacer a todo el mundo (eso es imposible) sino de ser flexibles porque un día cambiará el viento y necesitaremos esa flexibilidad para con nosotros.

No sé si me explico.

¿Y cómo se consigue todo esto?

Hay una herramienta poderosa: Inteligencia Emocional.

Un habilidad que permite entrenar la autoconsciencia, el autoconocimiento, la empatía y la asertividad.

Si además eres emprendedor o tienes un puesto directivo, esta habilidad te catapultará hacia desempeños (propios y de tu equipo) jamás imaginados.

¿Cuándo empezamos?

¿Quieres seguir con las mismas creencias y comportamientos de siempre?

¿Adivinas cómo te irá dentro de 3 años si no haces nada?

Fuente imágenes: google.com; producción propia

palabras04

 

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  1. 12 abril 2016 en 18:21

    Todo se resume en consciencia, empatía y asertividad!!!!. No es poco.

    • 13 abril 2016 en 15:16

      Así es, Josep. Parece mucho pero no más que tantas y tantas habilidades técnicas que son necesarias para desempeñar nuestro trabajo. Es cuestión de habituación. Un abrazo, Josep!!!

  2. `sònia
    13 abril 2016 en 12:50

    Estoy totalmente de acuerdo. Soy psicòloga y trabajo en ensenyament y lo que trato ves hacer entender esto a mis alumnos, que bien lo necesitan, bueno, ellos y el resto del mundo, pero por algo se empieza.

    • 13 abril 2016 en 15:14

      Muchísimas gracias por dejar tu comentario, Sònia. Gracias por contribuir con tu trabajo a un mundo mejor. Un abrazo y bienvenida a mi casa-blog ;).

  1. 30 diciembre 2016 en 10:03

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