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¿Y SI LAS “SOFT SKILLS” FUERAN LAS COMPETENCIAS TÉCNICAS?

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Cómo cambia todo, ¿verdad?

Llevamos unos años en los que el ritmo vertiginoso de cambios a todos los niveles (tecnológicos, sociopolíticos, económicos, empresariales, laborales…) nos ha llevado a un cambio de época en la que ya poco sirven los esquemas y “estilos de juego” anteriores.

Por ejemplo, los conocimientos técnicos siguen siendo útiles y necesarios, pero… ¡tienen fecha de caducidad!

Hace poco escuchaba a Risto Mejide en una de sus ponencias, y proponía algo así como que los títulos académicos deberían tener que renovarse periódicamente porque se quedan obsoletos.

De forma que hubiese que volver a examinarse para ver si “te has bajado e instalado el último update en tu cerebro”.

Y es que hoy las competencias técnicas, siendo muy importantes, pueden considerarse ya soft skills o “competencias blandas” porque pasan a un segundo plano en un mundo que cambia muy rápido.

Un mundo tan competitivo en el que la frustración, desesperanza y temor ante la incertidumbre puede dejarnos “fuera de juego”.

Ahora las competencias socioemocionales son “competencias duras” o hard skills.

¿Por qué?

Porque esta dureza e incertidumbre del mundo empresarial y laboral solo se puede afrontar desde un robusto punto de apoyo interior, siendo éste nuestra inteligencia emocional y social.

Da igual que hablemos de lanzar un proyecto, de dirigir equipos multidisciplinares y/o dispersos, de procesos comerciales, de atención al cliente, de búsqueda de empleo o de afrontar cualquier otro aspecto de nuestra realidad.

Porque cuando parece que ya estamos alcanzado lo que queremos, vuelven a cambiar otra vez las condiciones y nos piden que seamos “flexibles”.

Porque hoy ya no hay nada garantizado.

Ningún título académico garantiza un empleo (aumentan las posibilidades, eso sí).

Ninguna empresa garantiza trabajo para toda la vida (dentro de poco, ni siquiera la administración pública).

Ningún gobierno puede garantizar empleo de calidad (puede promoverlo facilitando y regulando las condiciones, eso sí).

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Desde mi punto de vista la solución pasa por nosotros, personas y organizaciones de todos los niveles y sectores.

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A nivel individual, en nuestra mano está formarnos y desarrollar habilidades socioemocionales que nos permitan afrontar saludablemente los avatares del día a día.

A nivel colectivo, en nuestra mano está desarrollar habilidades como la empatía, la asertividad, el trabajo en equipo o la capacidad de compartir y ayudar.

A nivel organizacional, en nuestra mano está como directivos generar entornos saludables que faciliten la salud psicosocial de nuestros colaboradores para que puedan afrontar las demandas del día a día como retos superables, en lugar de amenazas de las que hay que huir.

Y aquí entran en juego las competencias socioemocionales, con la inteligencia emocional como abanderada.

Ahora, la inteligencia emocional debe entrar al terreno de juego e instalarse en todo el equipo empezando por directivos y gestores, puesto que su impacto en el resto es brutal.

Y si no lo hacemos, la incertidumbre, la ambigüedad y los vaivenes del día a día nos destrozarán emocionalmente, dejándonos fuera de juego (junto a nuestro equipo) con todos nuestros conocimientos técnicos.

Y la frustración te producirá rabia y tratarás de agredir, o agredirte.

Y la ansiedad hará mella en ti y tu equipo, siendo menos productivos o, incluso, enfermando.

Y el miedo te atenazará y no te dejará avanzar.

Es hora de desarrollar nuestras competencias socioemocionales.

¿Y tú, quieres trabajar ya tus nuevas hard skills, o vas a seguir sufriendo el día a día?

Fuente imágenes: agenda.eldiariomontanes.es; identidaddevida.blogspot.com
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  1. 18 julio 2015 en 7:40

    Para que la Inteligencia Emocional funcione tenemos que creer en las personas, de verdad no de cara al marketing. La Coherencia es muy importante, lo digo porque muchas personas dicen que las personas son el capital mas importante de las empresas y en el fondo no es así, se sigue abusando del talento y de los bajos salarios.

    • 19 julio 2015 en 11:30

      Totalmente de acuerdo, Josep. Lo que ocurre es que, cuando se desarrolla la inteligencia emocional de forma correcta y profunda, las demás “piezas” se reordenan (coherencia, integridad, colaboración, respeto…). Gracias por comentar.

  2. Enrique
    18 julio 2015 en 9:35

    Totalmente de acuerdo con Josep, las empresas son medios, los fines son las personas, las empresas se crean y se destruyen, las personas se transforman, tienen y son la energía porque el amb vital parte de ella, cuando se habla de coherencia, es porque se parte de errores de base, no hay divergencia, hay desviación respecto de la naturaleza y esencia de las cosas, las empresas concebidas hoy tratan de ser centros de poder de hay que tengan como objetivo tratar de ser lo mas grandes posibles sin preocuparse en ocasiones de lo que pisan a su paso, son como grandes buldoces adentrándose en selva virgen, pero claro, cada vez quedan menos selvas Vírgenes pues los mercados están casi todos, por no decir todos, muy trillados, la consecuencia es que acaban circulando con sus buldoces por medio de las zonas habitadas arramblando con lo que encuentran a su paso. Para mi una imagen orientativa de lo acontece en nuestra actual ” civilización ” es aquel ciudadano chino plantado frente al tanque en la plaza de tiannanmen, capaz de detener por momentos a la potencia bélica de tanques pues solo saben circular uno tras otro ya que así se lo han ordenado, https://m.youtube.com/watch?v=A-MTgEpcI-Q
    Con la falta de coherencia pasa igual, se va si, pero a donde?, ya te lo digo yo si eso, a ningún sitio,puesto que es como andar en círculos, el punto de partida coincide con el de llegada, y supuestamente avanzas pues sientes que te estas trasladando, hay movimiento, pero en realidad acabas en el mismo sitio del que partías. El movimiento es inútil, si el fin que mueve a conseguir las cosas es acaparar poder en cualquiera de sus expresiones, la coherencia y las personas supondrá un obstáculo mientras que si el fin es mejorar la sociedad desde la vida individual y colectiva de la gente, entonces si estamos en un escenario propicio para que no existan abusos ni intereses superiores a los de los valores humanos con mayúsculas.

    • 19 julio 2015 en 11:41

      Muchas gracias por tu comentario, Enrique. Ha sido muy enriquecedor. Saludos.

  3. 18 julio 2015 en 10:23

    Magnífico, Juan Pedro, has dado forma de un modo nítido y esclarecedor, al cambio de enfoque acerca de competencias consideradas “soft” hasta la fecha.

    Pero, sabes, me preocupa que la adaptación al cambio y el desarrollo de competencias necesarias para vivir -¿sobrevivir?- en este nuevo mundo venga dado por los cambios que las propias personas estamos provocando (innovación tecnológica a ritmo de vértigo, promoción del consumo sin límites, énfasis en el beneficio económico en el corto plazo, crecimiento insostenible a costa de la Salud del planeta y seres vivos…) y que sólo benefician a unos pocos y, quizás, ya no a sus propios descendientes.

    Prefiero pensar que desarrollar estas nuevas competencias “hard” y adquirir más conocimientos -además de los técnicos- sobre la historia, el arte, la filosofía… nos ayudarán no sólo a adaptarnos para sobrevivir en esta jungla neoliberal y cada vez más virtual, sino para cambiar las reglas del juego y construir un mundo más equilibrado y sostenible para nosotros y para nuestros hijos. Aún pienso que la civilización no es una causa perdida como diría Bukowski.

    Un abrazo

    • 19 julio 2015 en 11:36

      Muchas gracias por dejar tu comentario, Julián, que por cierto me ha encantado.

      Entiendo lo que dices. Efectivamente, estos cambios los hemos provocado nosotros mismos, las personas.

      Sin embargo pienso que, si desarrollamos nuestras habilidades socioemocionales de forma correcta eso nos permitirá poder hacer un mundo más humanizado, tal como apuntas. Como bien sabes, los pilares de la inteligencia emocional son la consciencia (propia y de los demás), el autoconocimiento, la empatía y la asertividad. Si además usamos como herramientas de regulación, el mindfulness, la gratitud y la compasión, no será difícil construir ese mundo más “habitable” para nosotros y nuestros hijos.

      Muy bueno el apunte que haces sobre ampliar conocimientos en otros ámbitos, además de los puramente técnicos.

      Un abrazo.

  4. Iñigo Arbaizar
    19 julio 2015 en 8:10

    Pues creo que tienes toda la razón.
    Los conocimientos técnicos y de organización de empresas, hoy en día no sirven de nada, si no somos capaces de trasladarlas al equipo, que ellos las acepten como suyas viendo una ventaja, y se puedan poner en práctica. Ahí entre en juego la inteligencia emocional del directivo para poder implementar dichas ideas, haciendo que el resto de la organización se sienta cómoda y motivada.
    No obstante, también hay que estar al día en todas las herramientas que existen actualmente y las que van saliendo nuevas, para evolucionar en los temas técnicos, organizacionales y de reingeniería de procesos y mejoras que optimicen la empresa.

    • 19 julio 2015 en 11:40

      Gracias por dejar tu comentario, Iñigo.

      En realidad ambas destrezas, las técnicas y las socioemocionales, son necesarias. Lo que ocurre es que las segundas siguen en segundo plano en la mayoría de empresas. Y eso les impide crecer de manera sostenible con un equipo fuerte y sano a nivel psicosocial.

      Saludos.

  5. Aldo Moisan
    20 julio 2015 en 20:20

    Interesante debate, pero el problema es más grave, puesto que no es sólo responsabilidad de las empresas que su personal tenga el conocimiento y use las soft skills apropiadamente.
    El problema es que antaño estas habilidades de traspasaban en la familia de generación en generación, y ello ya no ocurre porque el padre y la madre trabajan y no queda tiempo para la interacción con los hijos.
    También algunas de estas habilidades se aprendían participando en las comunidades religiosas, pero hoy en día la gente ya casi no tiene religión.
    Y lo que es peor, aquellas habilidades que se enseñaban en la Escuela y/o Colegio ahora tampoco se hace, pues las cosas más técnicas llenan el programa de estudio.

    • 22 julio 2015 en 11:39

      Gracias por tu aportación, Aldo. Efectivamente, si desde pequeños nos educaran en este tipo de competencias, las organizaciones (y el mundo en general) se beneficiarían de ello. Un saludo.

  6. 31 julio 2015 en 10:56

    Interesantísimo artículo y todas las aportaciones de los participantes. Comparto la idea que, hoy en día, las competencias técnicas son algo necesario pero no suponen la gran ventaja competitiva que suponía en el pasado ( no tan lejano por cierto). Ya he leído que el éxito profesional no vendrá dado por los estudios sino por las habilidades sociales y la inteligencia emocional. Hago el símil con las fábricas; todas ellas pueden acceder a la misma tecnología, está disponible en el mercado para quien la quiera comprar. Sin embargo, las empresas exitosas son y serán aquellas que tendrán en cuenta otras factores “ intangibles” que las harán realmente competitivas.
    Leyendo el artículo y las aportaciones de los participantes he pensado ¿ y si lo que queremos decir es que debemos recuperar esas cualidades, competencias humanas de nuestros antepasados? ¿ Ridículo? ¿ quién no se acuerda de cuando un contrato se cerraba con la “ palabra de honor”? ¿ Quién no recuerda esos tiempos en los pueblos cuando no se cerraban las puertas de las casas? ¿ Quién no se acuerda de esa ayuda mutua y colaborativa bien organizada en las labores del campo ? Y me atrevería a decir que seguramente nuestros antepasados sonreían más que nosotros; que cada evento bonito que se produjese les suponía una felicidad mucho mayor que la que podamos sentir hoy. Fijémonos en países menos desarrollados, de los cuales, la inmensa mayoría de las personas que los visitan destacan la sonrisa y hospitalidad de sus gentes. No es que el humano no lo sepa hacer, simplemente se ha olvidado de ello. Esta es la esperanza que nos queda para pensar que la involución, o como lo queramos llamar, de muchos aspectos de esta sociedad, se produzca. Otros muchos lo llamarán, Innovación hacia las habilidades sociales e inteligencia emocional. Un saludo.Esther

    • 31 julio 2015 en 15:43

      Muchísimas gracias, Esther, por dejar tu comentario aquí.

      Eso es, los factores “intangibles”, tomados con la misma seriedad y rigor que los tangibles es lo que lleva a una empresa camino al éxito sostenible. También es cierto lo que apuntas, respecto a recuperar los valores de antaño. Como dice el gran pensador, Javier Fernández Aguado, la técnica sin ética siempre se torna perversa.

      Un saludo.

  1. 23 julio 2015 en 16:33

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