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“RABIA BUENA” PARA EL ÉXITO ORGANIZACIONAL, ¡QUÉ DICES!

075 la rabia positivaEn el último partido de basket disputado por el equipo de mi hijo, durante un periodo en que íbamos perdiendo y el equipo mostraba rabia, oí decir a uno de los padres, “les hace falta rabia buena para poder remontar”.

Claro, esa frase no podía pasar de forma infértil por mi ser :-).

Así que la he masticado un poco, la he degustado y me he quedado con algunos nutrientes que podemos aplicar a la vida personal y, sobre todo, a la profesional.

Y es que a lo largo de mi experiencia laboral he podido constatar y experimentar que una de las emociones más sufridas en la empresa, además del miedo, es la rabia.

Rabia por parte del equipo directivo y rabia por parte del equipo productivo, pero de distinta naturaleza.

La rabia de los directivos, a menudo, es producida por:

  • No conseguir los objetivos establecidos
  • Tareas mal ejecutadas a nivel individual o de equipo
  • Falta de implicación o compromiso de los miembros de su equipo
  • Falta de flexibilidad e iniciativa de su equipo para cumplir hitos en tiempo y forma
  • Falta de eficiencia en la realización de tareas previstas por algunos colaboradores
  • Demora en el cumplimiento de objetivos

La rabia de los colaboradores, a menudo, es producida por:

  • Falta de claridad o consenso en los objetivos a conseguir
  • Falta de apoyo y reconocimiento en la realización de tareas complejas
  • Percepción de injusticia o falta de equidad en las retribuciones (materiales e inmateriales)
  • Obligación de alargar jornadas de forma crónica sin retribución alguna (en dinero o en especie)
  • Conflicto de rol (un responsable me dice que haga “A” y otro me dice que haga “B”, o incluso el mismo responsable en días alternos), sin explicación
  • Ambigüedad de rol (no están bien definidas las tareas a realizar o la responsabilidad individual en el proyecto)
  • Desdén en la forma de comunicar de responsables y compañeros

Claro, dependiendo de cómo gestionemos esta rabia los resultados pueden ser bien distintos.

rabia33En el caso del partido de basket, el resultado de expresar la rabia de forma descontrolada o poco inteligente fue agredir a compañeros (verbalmente) y competidores (pitando numerosas faltas), en unos casos, o perder la motivación (cometiendo más errores y disminuyendo el compromiso) en otros.

Además, el entrenador contribuyó a contagiar e intensificar la rabia.

Había que verlo gritando agresivamente desde la banda echando la bronca a unos y otros, tratando de controlar los ánimos pero consiguiendo el efecto contrario (lo correcto hubiera sido pedir tiempo, contagiar calma hablando “calmada-mente” y poniendo encima del tablero las consecuencias de unos y otros comportamientos).

En definitiva, se perdió el partido como consecuencia de actuar en “cortocircuito” o como dice José Sánchez-Mota, con un “piloto automático” que necesita ser “recalibrado”.

Sin embargo una rabia bien usada, de forma consciente, hubiese permitido aprovechar su energía para jugar más intensamente concentrándose en la ejecución correcta de las jugadas.

Para conseguirlo, es clave el desarrollo de la inteligencia emocional del entrenador para que inspire a los jugadores y éstos aprendan de un modelo eficaz que resuelve problemas a la vez que salvaguarda personas.

En la empresa ocurre más de lo mismo. Tenemos que ser “duros con los objetivos y suaves con las personas” (que son las que consiguen los objetivos).

Si expresamos esa rabia “cortocircuitada”, sin refinarla a través de una respiración profunda (o dos, o tres) y una consciente lucidez, nuestros pensamientos y conducta serán “arrastrados” por la emoción, cometiendo errores (por exceso o por defecto) y expresando desdenes muy poco beneficiosos para todos.

IguanaY es que nuestro eficaz pero “anacrónico cerebro de reptil”, enciende alarmas de manera automática sin importarle dónde estamos, ya que su objetivo es captar nuestra atención y distribuir la energía corporal para afrontar la situación percibida como amenazante.

En este caso, la situación que percibimos es que hay algo o alguien que impide lograr nuestro objetivo. La rabia es la emoción que nos permite focalizar la atención en el problema y reorganizar la energía física para poder “derribar” o quitar de en medio lo que impide nuestro logro.

El problema es que ya no vivimos en medios naturales, llenos de peligros en los que el ataque o la huída física nos permiten conseguir alimentos y refugio, sino en suelo urbano lleno de oficinas y despachos donde el ataque o la huida necesitan ser adaptados.

Por eso es necesario desarrollar la habilidad que nos permite canalizar de forma inteligente la información y energía que nos proporcionan, sabiamente, las emociones.

No olvidemos que cada emoción es un regalo. Se trata de un mensajero que trae información valiosa sobre lo que ocurre, pero especialmente, de cómo vivimos lo que ocurre.

Trapped-In-A-CageAsí que no obviemos al mensajero, ni lo enjaulemos, ni lo hagamos estallar porque cualquiera de estas opciones termina volviéndose en nuestra contra.

Y es que la razón, amigo/a lector/a, es necesaria para refinar las emociones pero tampoco puede funcionar sin ellas, ya que no obtendría la valoración necesaria para tomar decisiones.

Ahí tenemos la clave para que nuestra respuesta sea eficaz y beneficiosa, a poder ser, para ambas partes (o para nosotros si estamos compitiendo en un juego de suma cero).

Aceptemos la emoción, respiremos profundamente, experimentémosla en nuestro cuerpo y mente, descodifiquemos la información que trae y expresémosla de forma respetuosa a subordinados, directivos o compañeros para buscar una solución beneficiosa para ambos (siempre la hay).

Aquí entra en juego un aspecto crítico de las organizaciones: su cultura y estilo de liderazgo.

Solo si la empresa está orientada a resultados junto a las personas será viable el desarrollo de la inteligencia emocional.

Si la empresa está orientada solo a resultados, por encima de las personas, entonces necesitará también desarrollar competencias emocionales, pero no lo hará por considerarlo una memez.

Resultado: equipos desmotivados y comportamientos egoístas de directivos y colaboradores que impactan negativamente en la cuenta de resultados.

Cuenta de resultados que puede que sea “aceptable”, pero que podría ser mucho más suculenta si se cuida la salud psicosocial de las personas.

¿Y tú, usas “rabia buena” para el éxito de la empresa?

Fuente imágenes: psicoemocional.com ;saludconconsas.blogspot.com; blog.wakuplanet.com; retirehappy.ca

 

 

 

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. 4 mayo 2015 en 17:04

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