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MIEDO A LA INCERTIDUMBRE, ¿PELIGRO U OPORTUNIDAD?

MiedoHoy quiero comenzar con esta historia que cuentan Mercè Conangla y Jaume Soler (junto a su hija, Laia), en su estupendo libro “Emociones: Las razones que la razón ignora”. Dice así:

“Erase una vez en una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto. Siempre que hacía prisioneros, no los mataba. Los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado, y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre.

En esa sala el rey les hacía formar un círculo y les decía: -Ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa.

Todos elegían ser muertos por los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey, se dirigió al soberano y le dijo: -Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?. A lo cual le respondió el rey: -Dime, soldado.

-¿Qué había detrás de la horrorosa puerta? -Ve y mira tu mismo -respondió el rey.

El soldado entonces, abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron e iluminaron el ambiente. Descubrió sorprendido que la puerta se abría sobre un camino que conducía a la libertad.

El rey explicaba al soldado: -Yo les daba a ellos la elección, pero preferían morir que arriesgarse a abrir esa puerta.”

Esta historia me ha recordado no sólo lo que nos ocurre actualmente a muchas personas que perdemos oportunidades de mejora por el miedo (a perder, a equivocarnos, a no estar a la altura, a no hacerlo perfecto, al qué dirán, etc.), sino incluso a muchas organizaciones que también quedan paralizadas en su zona de confort.

Estoy pensando, por ejemplo, en aquellas organizaciones que tienen inquietudes de mejora, de crecer, de evolucionar, cuyos directivos van a eventos y conferencias sobre innovación en la gestión de personas, pero después no se atreven a realizar cambios, a dar pasos en esa dirección (o si lo hacen, es temerosamente y a medias).

Unos, no siendo especialistas en el área de personas, tienen miedo a equivocarse, a que no funcione, a que los trabajadores lo tomen como “ahora ya no me van a controlar lo que hago”, o simplemente, porque les saca de su zona de confort, donde están “con una falsa sensación de tranquilidad y seguridad”. Y digo falsa porque, queramos o no, esa tranquilidad y seguridad no dura eternamente.

Otros, siendo especialistas en este área, tienen miedo siquiera a plantearlo a su director general o CEO porque sabe que no está “alineado” con este tipo de innovación en gestión de personas, aunque de puertas para afuera le guste decir que el mayor capital de la empresa son las personas.

Aquí, pensando en voz alta, creo que lo mejor sería que el Director de RRHH (mejor, Director del Talento) tratara de liberarse de ese miedo y se “estruje las neuronas” buscando la forma de persuadir a su director general o CEO para poder empezar a hacer pequeños cambios. Una forma es ver cómo lo hicieron otros, como Santiago Vázquez, en R.

Encadenado al miedoEn muchas ocasiones, en la Pyme, es el propio director general o gerente el que tiene miedo de aplicar cambios que “desestabilicen el orden establecido” y pueda llevar a la organización a una situación difícil de manejar (entropía de la organización).

Hoy sabemos, gracias a la investigación y las neurociencias, que las emociones que sentimos son todas buenas. Es decir, tienen una función adaptativa que nos toca descubrir. A ello nos ayuda el desarrollo de nuestra inteligencia emocional y el uso de una estrategia emocional en la empresa.

El miedo nos proporciona una información extraordinariamente valiosa.

Nos está indicando que hay (o puede haber) un peligro, pero no nos da esta información sólo para que dirijamos la atención a otro tema (huida-evitación), o para que insultemos / gritemos (ataque) o que “rumiemos” sin hacer nada (paralización).

En el caso de la innovación en gestión de personas (o cualquier otro tipo de innovación), la información valiosa está en que ese miedo nos está señalizando, precisamente, un punto u oportunidad de mejora que debemos trabajar.

Nos está diciendo que, probablemente, nos falten recursos (tangibles e intangibles) para abordar el cambio, o que al menos así lo estamos interpretando. Lo cuál nos genera incertidumbre (por eso se dispara el miedo).

Si bien, podemos argumentar que no es momento de invertir o que ahora tenemos que “focalizarnos” en el corto plazo, pero esto son excusas que genera nuestra “razón” para poner el foco en otro tema, huyendo del miedo.

¿Qué podemos hacer?

Para superar cualquier miedo, primero tenemos que aceptar que lo tenemos. Y después “mirarle de frente”, observarlo en todas sus dimensiones y abrazarlo para comprenderlo, no para comprimirlo, ni taparlo. Muchas veces, haciendo esto, simplemente se disuelve. Sin embargo, otras veces, es más complejo.

Por ello, una buena e inteligente idea es comprobar si detrás de este miedo que persiste, hay alguna creencia irracional que nos está limitando. En numerosas ocasiones, debido a nuestra educación, aprendizaje o experiencias pasadas, consolidamos creencias que no nos benefician actualmente.

Los seres humanos tratamos de igual forma situaciones distintas, por el “simple” hecho de sentir el miedo. Es decir, generalizamos, pudiendo llegar a vivir situaciones presentes como si fueran idénticas a experiencias pasadas, no siendo siempre así.

Unas veces será adaptativo, pero otras no. Es nuestra labor indagar, hacer introspección y tratar de fundamentar (o desechar) las creencias que están limitando nuestra capacidad de acción y mejora.

Creencias limitantesEn este punto hay que ser valiente y honesto con uno mismo, porque la primera reacción es buscar una excusa que nos “exima” de realizar esa indagación personal. “Eso no sirve”, “aquí no se puede aplicar”, “lo psicológico no influye tanto”, son excusas que solemos pronunciar.

Pero recordemos que, como dice el gran Alex Rovira, “La psicología crea la economía”. Así que prestemos más atención a lo psicosocial, a lo emocional, a lo intangible, porque tienen un enorme impacto en lo tangible.

Una vez hecho esto, es mucho más fácil poder “ver” la señal de miedo como una señal de oportunidad o punto de mejora a explorar, a investigar y dotarnos de los recursos necesarios para poder abordar esa oportunidad desde una perspectiva más apreciativa y constructiva.

Sólo de esta manera alcanzaremos a ver más allá de nuestras narices. Es decir, no nos quedaremos “atrapados” en nuestros miedos, pudiendo ver más allá. Pudiendo explorar las posibilidades que nos brinda la información de esta emoción.

Para ello, el primer paso es aceptar que nuestras emociones están para ayudarnos, no para perjudicarnos.

El verdadero perjuicio se produce cuando nuestra razón se deja “estafar” por la emoción y la creencia que la disparó. Sin ir más allá, sin indagar, sin observar con la serenidad de un explorador que está descubriendo nuevas tierras, nuevas posibilidades.

En este sentido muchas organizaciones prefieren “ser muertos por las flechas de los arqueros” antes que “abrir la puerta de la innovación en gestión de personas”, que lleva a un mayor bienestar, satisfacción, eficiencia y productividad a todos los niveles (de tarea, individual, grupal y organizacional).

Si te ha gustado el post y te apetece ver cómo lo explico en persona, aquí tienes la conferencia (adaptada al cambio tecnológico) que impartí para las empresas Sislei y Sage, en la Universidad Politécnica de Valencia:


¿Empezamos a descubrir qué información nos regalan nuestras emociones? ¿Somos valientes?

Fuente imágenes: stockphotos.mx; totalpresenceespanol.org; recursosparapsicologos.net
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  1. Tianitza
    7 noviembre 2014 en 7:18

    Excelente articulo. Mi padre , cuando me veia padeciendo y horrorizada por el miedo, me decia “Al miedo hay que arrugarle la cara y, enfrentarlo; tienes la oportunidad siempre de aprender la lección, independientemente del resultado”.

    • 7 noviembre 2014 en 16:06

      Muchas gracias por comentar, Tianitza. Así es, el miedo nos alerta de algo a lo que debemos prestar atención. Si éste no es un peligro físico real, es un punto de mejora personal a indagar… Saludos!

  2. ANTONIO HERNÁNDEZ
    9 noviembre 2014 en 8:56

    Interesante artículo. Creo que tanto a nivel personal como de organizaciones, este miedo miedo a la incertidumbre, frena demasiadas oportunidades de mejora. En ocasiones yo mismo he renunciado a cambios escudándome en el miedo, si bien en otras ocasiones, una vez enfrentado y superado he descubierto que habría podido obtener más y mejores beneficios. El miedo siempre estará ahí, sobre todo cuando nos enfrentamos a una nueva situación, desconocida, pero si somos capaces de tomar la decisión de abrir la puerta de hierro, con las calaveras grabadas, siempre será una alternativa a dejarnos morir por las flechas de los arqueros….

    • 9 noviembre 2014 en 19:51

      Así es, Antonio. Creo que no se trata de no tener miedo, sino de como manejamos nuestro comportamiento desde la lucidez de la comprensión y el autoconocimiento. Muchas gracias por dejar tu comentario. Un cordial saludo.

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