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LA EMPRESA MERCANTILISTA Vs BIENESTAR PSICOSOCIAL

empresa mercantil¿Es incompatible el ánimo de lucro de la empresa mercantil con la generación y mantenimiento de climas psicosociales que promuevan el bienestar de sus equipos de trabajo?

Y no me refiero a bienestar en el sentido de “pegarse la vida padre”, sino al bienestar mental y emocional que proporciona la confianza vertical y horizontal, la equidad y justicia percibida, la flexibilidad de trabajar por objetivos, la participación en la definición de esos objetivos, el huir del “presentismo“, la autonomía, el apoyo social o el feedback continuo.

Recientemente, mi apreciado colega, Miguel Ángel Nadal, comentando un artículo en un foro de Linkedin, decía:

“… me hace reflexionar que vivimos simultáneamente en dos mundos en la empresa: el de las “claras” normas mercantiles y el de los aspectos social, humanos, etc. El primero basado en la relación coste-beneficio y en una toma de decisiones sencilla y muchas veces economista.

El segundo, mucho más difuso y que no requieren compensaciones económicas claras ni instantáneas. (…) Siempre habrá un colectivo que se desenvolverá como pez en el agua en entidades donde el aspecto mercantil sea el punto de referencia (no es ni bueno ni malo si los implicados aceptan esa relación y sus consecuencias)… “

Y esto me hizo reflexionar a mí, porque es cierto que muchas empresas (la mayoría) y agravado por la situación económica, se desenvuelven de una manera puramente mercantilista. Claro, ¡cómo si no iban a sobrevivir! Ahora bien, ¿asumen este mercantilismo en todas las situaciones desde una perspectiva 360 grados, incluidas las relaciones con sus empleados o colaboradores profesionales?

Es decir, si necesitan un sobre-esfuerzo por parte de sus equipos, ¿ofrecen una contraprestación a los implicados? O si necesitan que algún colaborador asuma más responsabilidad, ¿pactan un plus económico con la persona correspondiente? Porque si hablamos de puro mercantilismo y la empresa se mueve sólo por la razón coste/beneficio, debe asumir que sus empleados no son tontos y también lo harán.

Si ambas partes aceptan las normas mercantilistas, no hay problema, porque todo el mundo sabrá que va a obtener de su tiempo, trabajo o esfuerzo, un pago. Y que cuanto mayor sea el esfuerzo (o el resultado, me da igual) mayor será el pago.

Ahora bien, si  la empresa mercantilista trata de aplicar la estrategia de “la ley del embudo” no le funcionará, porque el empleado de un “perfil mercenario” no tragará y si se le ofrece la parte estrecha del embudo, comenzará a ofrecer argumentos falaces sobre las razones de su no participación en sobre-esfuerzos.

O peor, hará creer que está haciendo esfuerzos titánicos dejándose la piel por la empresa, cuando en realidad está haciendo poco más (o menos) que otro empleado menos “ruidoso”.

En el caso de un empleado “no mercenario”, el resultado será  que primero aceptará la parte estrecha del embudo, pero con el tiempo “se quemará“, bajará su rendimiento y hará lo “justito” para que no le echen. Hasta posiblemente lo haga con buena cara, pero emocionalmente estará a años luz de identificarse y comprometerse con la empresa.

A1-32242132.jpg¿Es esto lo que queremos en nuestras empresas? ¿Un “teatrillo” falaz y pusilánime donde directivos y trabajadores ponen en práctica sus artes dramáticas para salir a escena cada día?

Si es así, estamos errando el camino hacia la mejora y la excelencia en nuestras empresas, cayendo en la mediocridad eterna.

Y en este camino errado, difícilmente nuestras empresas podrán mantenerse a salvo de la selección natural que ya ha empezado en esta nueva era a la que estamos asistiendo. Porque ya nada volverá a ser como antes. ¿Apostamos algo?

Sin embargo, creo firmemente que estos “dos mundos laborales” no son excluyentes sino complementarios. Es más, lo mercantil puede salir reforzado por lo psicosocial, y viceversa.

A veces tengo la sensación de que estamos teorizando continuamente sobre estos temas sin más respaldo empírico que la investigación científica (que debería ser suficiente para decidirse a aplicarla), pero la realidad es que hay muchas empresas (algunas son PyMES) que complementan lo mercantil con lo psicosocial y les va muy bien. Ahí tenemos el caso de Indenova o de R Telecomunicaciones.

Incluso les va mejor que a las empresas que sólo se rigen por una relación estrictamente mercantilista, especialmente con sus empleados o colaboradores. ¿Es casualidad? ¿O causalidad?

Lo que es seguro es que para complementar lo mercantil con prácticas psicosociales saludables, no es cuestión de “abrir la cartera”, sino de “abrir la mente”.

Apreciado empresario y directivo, te animo a ir incorporando en tu empresa prácticas psicosociales saludables. Tus colaboradores saldrán ganando y tu cuenta de resultados también.

Hasta pronto!

Fuente imágenes: http://www.tomsguide.com; http://www.abc.es

 

 

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  1. 4 marzo 2014 en 8:54

    Si se entiende “ánimo de lucro” como interés exclusivo para el lucro personal, se convierte en incompatible por la misma definición.

    Pero si se entiende que las actividades humanas han de proporcionar un valor añadido, entonces el valor económico y el valor humano no sólo no son incompatibles, sino que tienen que ir de la mano so pena de incumplir la finalidad.

    Hemos sido muy envenenados por quienes han distorsionado el sentido de las palabras, jugando como sofistas para justificar su codicia.

    Sin embargo, el desarrollo económico puede, y debe, acompañarse del desarrollo de todas las partes involucradas, en las empresa en en la sociedad.

    Esto es una base importante del modelo de gestión de Pymes que propongo. http://www.fractalteams.com

    • 4 marzo 2014 en 19:34

      Muchas gracias por dejar este blog impregnado con tu comentario, Michel. Efectivamente, en mi artículo me refiero a “ánimo de lucro” con valor añadido para todas las partes involucradas e interesadas en la organización. Enhorabuena por tu modelo de gestión de Pymes.

      Saludos!

  2. Javier Ignacio
    15 marzo 2014 en 16:08

    Muy buen artículo y muy buen desarrollo de lo que sucede en muchas empresas. En lo personal creo que ambas cosas deben ir de la mano. Costo / Beneficio y buen clima laboral es la combinación ideal para maximizar beneficios de la empresa y a la vez potenciar las capacidades de las personas. Creo que es lo que la llamada “generación Y” nos está señalando. Y me refiero a esta generación porque será la que en el futuro conducirá el destino de esas empresas.

    • 15 marzo 2014 en 17:24

      Muchas gracias, Javier, por tu comentario. Sí, afortunadamente, las nuevas generaciones darán el impulso definitivo, pero debemos dejarles el terreno lo mejor preparado posible. 😉
      Saludos!

  1. 4 marzo 2014 en 9:19

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