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MISIÓN, VISIÓN, VALORES, RSC… ¿VISUAL MERCHANDISING?

VisualMerchandising

Hace un tiempo escribí un artículo titulado “Elegancia” donde reflexionaba sobre cómo nos encanta a las personas mostrarnos elegantes ante los demás, vistiendo ropa atractiva, joyas, aderezos y demás complementos externos. Siendo relativamente fácil parecer así elegantes.

Comentaba en ese post que eso está muy bien porque es importante cuidar la imagen exterior, pero que si la auténtica elegancia (que para mí está en el interior de cada persona), no se produce, lo externo solo funcionará a corto plazo, ya que en cuanto “abramos la boca” e interactuemos con los demás se nos terminará “viendo el plumero”.

Lo que ocurre es que desarrollar la elegancia interior es un proceso que lleva tiempo y esfuerzo para que el resultado sea duradero y sostenible. Algo que pocas personas estamos dispuestas a hacer.

Bien, pues si nos llevamos esta reflexión a las organizaciones, ocurre lo mismo. Se nos llena la boca al hablar de nuestra misión, visión y valores. Nos enorgullecemos de decir que tenemos valores como flexibilidad, compromiso, orientación al cliente, calidad, excelencia, clima motivador, etc., y en realidad, es muy importante que así lo hagamos.

Ahora bien, cuando eso se hace “de puertas ‘pa’ fuera, ‘pa’ impresionar a las visitas” (como dice el gran humorista José Mota), tenemos un serio problema. ¿Por qué? Por varios motivos, pero principalmente por las expectativas poco o nada realistas que generamos a potenciales empleados y clientes de nuestra organización.

Con los empleados o colaboradores que se incorporan a nuestra empresa podemos estar deteriorando, ya de entrada, el contrato psicológico, mucho más poderoso que el contrato formal escrito, puesto que está relacionado con emociones y sentimientos, gasolina natural de la energía que nos mueve y compromete de verdad.

Si tampoco traducimos a comportamientos claros y definidos los valores culturales, que tan orgullosamente promulgamos, no conseguiremos nunca una cultura estratégicamente alineada porque nuestros colaboradores no tendrán la nitidez necesaria para llevar a cabo los comportamientos organizacionales, pudiendo producirse una “subcultura” en cada departamento o grupo de personas, para bien o para mal (culturas contra-productivas).

Con los clientes sucederá prácticamente lo mismo. Lo peor es que son éstos los que pagan las nóminas.

Si después de contratar nuestros servicios constatan que las expectativas que le generamos durante la compra-venta no se materializan durante el desarrollo del proyecto o servicio, ya sea por parte del área comercial, jefatura de proyecto, entregas, soporte, atención al cliente, administración, etc., muy probablemente no nos vuelvan a contratar, o si lo hacen, nos pongan numerosos filtros o penalizaciones por incumplimiento.

Y esto es una verdadera lástima que ocurra, porque si tenemos el conocimiento, el talento, la aptitud, incluso la actitud en nuestros departamentos y equipos, pero no traducimos nuestro “visual merchandising” en elegancia y calidad interna, por ejemplo con un liderazgo coherente, generando y manteniendo climas saludablemente productivos, con prácticas de conciliación trabajo-vida privada, con equidad y transparencia en cuanto a oportunidades de crecimiento personal y profesional, etc., no vamos a conseguir un contexto organizacional facilitador o activador del compromiso auténtico (emocional) de nuestros colaboradores, que permita desplegar al máximo sus competencias y/o fortalezas.

mafalda

 

No se trata ya de motivar a los equipos, sino de no desmotivar con ambigüedades y falsas expectativas.

Pero claro, esto lleva trabajo y esfuerzo para todo el equipo directivo de la organización y los resultados no son a corto plazo, aunque la recompensa es brutal y sostenible.

Como empresarios y directivos, en nuestra mano está trabajar únicamente para el corto plazo con el fuerte desgaste físico, cognitivo, emocional y social, que ello conlleva, o compaginarlo con una estrategia a largo plazo que inicie un proceso de transformación del “maquillaje externo” de nuestro front office hacia la “belleza interior” de nuestro back office.

Esto facilitará que toda nuestra maquinaria organizacional funcione de manera engrasada para poder ir fidelizando a colaboradores y clientes, generando como consecuencia resultados excelentes que realimentarán todo el proceso en una espiral ascendente continua.

Hasta pronto!

Fuente imágenes: retaildesignblog.net; maitefinch.wordpress.com
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  1. Vicente
    4 diciembre 2013 en 9:25

    Muy interesante el post.
    Estoy de acuerdo al 100% y con tu permiso lo comparto.
    Lo que leemos entre lineas es una falta total de preparación de la cúpula directiva, problema acuciante en España, donde los rr.hh se ven como un gasto más que como una inversión y sólo se sabe competir por costes (a través de bajar salarios).
    Se les llena la boca de palabras que no comprenden y no ejercitan.
    Lo del contrato psicológico hace ya tiempo que se rompió y el mercado laboral actual exige otro tipo de demandas.
    Saludos.

    • 4 diciembre 2013 en 9:40

      Muchas gracias Vicente. Un placer que quieras compartir el artículo.

      Uno de los problemas graves que veo en muchas organizaciones es la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Esto destruye la confianza y es un factor desmotivador.
      Llevas razón sobre el contrato psicológico, aunque ahora éste se puede desarrollar bajo otro prisma más enfocado en aumentar la empleabilidad del profesional en base a proyectos retadores, desarrollo de la capacidad de trabajo en equipo, habilidades de comunicación, etc. Pensando en que esto tiene una fecha de caducidad en esa empresa y en un par de años el profesional “saltará” a otra empresa con nuevos proyectos y retos.

      Saludos!

  2. 7 diciembre 2013 en 9:09

    ¡Qué bien lo has contado!
    No tengo nada contra el merchandising. En realidad, nunca he creído que el buen paño se venda en arca cerrada, salvo que la gestión de la confianza haya sido excepcional… y entonces el mérito no es del paño, sino de que hemos sabido mantener un buen saldo en nuestra cuenta corriente relacional y emocional con nuestro comprador, o vendedor.
    Por eso es tan decepcionante que al abrir el arca, el paño sea de mala calidad.
    Estoy de acuerdo. Se agradece que haya “fundamento” tras la promoción de la marca personal o corporativa y mejor que haya prestigio que famoseo.
    El postureo se viene abajo al primer soplo de los vientos de la realidad.
    Un abrazo, amigo.

    • 7 diciembre 2013 en 16:36

      No sabes cuánto agradezco tu comentario, José. Viniendo de ti, que admiro tremendamente tu capacidad de escritura y tu dominio del lenguaje, es un privilegio recibir el encabezamiento de tu comentario. Y el resto, por supuesto. Yo también pienso que además de ser bueno, hay que parecerlo. Pero sólo parecerlo siendo el interior hueco o de cartón-piedra es una falta de responsabilidad profesional grave, al menos para mí.

      Un fuerte abrazo, amigo!!

  1. 31 diciembre 2013 en 8:08
  2. 25 abril 2014 en 8:17
  3. 18 octubre 2016 en 11:17

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