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APRENDER A DECIR “NO” AL CEO RESULTA SALUDABLE

JefeManualUsoDurante una enriquecedora conversación con Mariamparo Ros, CPO (Chief People Officer) de inDenova, una de las más importantes consultoras de soluciones tecnológicas valencianas de ámbito internacional, surgió un aspecto que me parece de extrema importancia, pero que a menudo se pasa por alto por parecer “políticamente incorrecto”.

Mariamparo, con una impresionante visión de largo alcance, me decía: -estoy enseñando a algunos responsables de equipo a decir no al Gerente. – Les digo, a ver, repite conmigo “¡NO, Paco!”. Claro, el responsable de equipo le decía: – ¿pero cómo voy a decirle “no” al jefe? -¿él es conocedor de esto?,  -¿que cómo?-Repite conmigo: “¡NO, Paco!”.

Independientemente del tono “humorístico” que le podamos o queramos dar a esto, es algo tan extremadamente serio que si no se sabe gestionar puede tener consecuencias (y de hecho las tiene) muy graves para el equipo y para la organización.

¿Por qué? Porque en ocasiones el director, CEO, gerente o como queramos llamar al máximo ejecutivo de la empresa, solicita tareas, encargos o incluso algún proyecto o “investigación” al responsable del departamento pertinente, pero no es perfectamente conocedor del grado de carga de trabajo que tiene en ese momento el departamento o equipo.

Y no hablo solo de carga de trabajo interna, sino de compromisos hacia los clientes externos, los que nos contratan y pagan las nóminas (porque son ellos quienes pagan realmente las nóminas).

Es en ese momento cuando el mando intermedio debe decidir si el encargo del CEO es viable de forma saludable, si va a poner en peligro la calidad de una entrega a cliente o si va  a “tensionar inútilmente” o “estresar tóxicamente” al equipo para conseguir llegar a tiempo a todo (aunque sea de mala manera).

RiesgoPsicosocial

Si existe riesgo psicosocial (sobrecarga, conflicto de rol, ansiedad, etc.) poniéndose en peligro la estabilidad emocional de las personas y por tanto la calidad de su trabajo (producto/servicio con fallos, retraso en la entrega, requisitos del cliente no satisfechos, etc.) sólo el responsable de equipo y nadie más que él conoce la verdadera situación “técnico-socio-emocional” de su equipo, y por tanto, en sus manos está contestar sí o no, de forma seria, argumentada y responsable al CEO, por el bien de los resultados corporativos y de las personas.

Y por supuesto el CEO, si también es serio y responsable, bien conocedor del impacto emocional en el comportamiento de las personas, debe respetar a su directivo si éste ha explicado correctamente la situación.

Por este motivo es crucial aprender a decir “no” al CEO. Porque no se trata de satisfacer al jefe “quedando bien” o “acatando órdenes” como si estuviésemos todavía en el siglo pasado (que ya sé que todavía hay muchas empresas ancladas a él), sino de satisfacer a los clientes externos e internos (nuestros colaboradores) que son los que pagan el producto/servicio y los que posibilitan la excelencia del mismo, respectivamente.

Así que, si eres mando intermedio, jefe de equipo o de proyecto, supervisor, etc., y ves peligrar la excelencia del proyecto y la salud de tu equipo, sé responsable y repite conmigo -¡NO, Paco! (Nota.- Sustituye “Paco” por el nombre de tu director y practica, practica y practica hasta que te salga natural).

Hasta pronto!

Fuente imágenes: robinbook.com; clavesliderazgoresponsable.blogspot.com

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  1. 27 noviembre 2013 en 7:31

    Tiempo atrás trabajé en consultoría y tenía jefe. Fueron distintas consultoras y distintos jefes y uno de ellos era muy jefe.
    En cierta ocasión, con elevada carga de trabajo y muy poco tiempo antes de “dar la cara” ante el cliente me hizo un encargo manifiestamente desproporcionado. Yo le miré con toda la calma de la que fui capaz y le dije algo como: ¿Eres consciente de que esta decisión comporta costes de oportunidad?. ¡¿CÓMO?! me dijo. Y yo: que qué quieres que deje de hacer para hacer esto que me pides ahora. Lo que siguió fue intenso. Se podría resumir elegantemente diciendo que a mi jefe no le gustó mi postura.
    A veces me he preguntado si un simple “No” hubiera sido mejor por mi parte y sigo sin saberlo.
    Educar a los subordinados a decir “no”, me parece brillante. Hacerlo sin educar a los jefes a escuchar un “no” con una mente abierta a las alternativas me parece poner al subordinado en un estrés emocional y laboral que puede ser considerable.
    Interesante reto.
    Me gusta el planteamiento.

    • 27 noviembre 2013 en 9:20

      Muchas gracias por este enriquecedor comentario, José.

      Sí, yo también me he encontrado más de una vez en la situación que explicas. En mi opinión entra en juego nuestra inteligencia emocional (aspecto interpersonal) porque el “no” como respuesta debe ir aderezado dependiendo de a qué tipo de jefe nos dirijamos (además de una comunicación no verbal lo más eficaz posible).

      Cierto es que ante un jefe “cerrado” y quizás “agresivo”, a veces (y dependiendo de tu “poder” como responsable de cierto calado en la organización) es mejor un “no” con muy pocas explicaciones, si acaso basadas en la pérdida económica que supone solapar otro pedido con los mismos recursos. A veces es necesario “enseñar los dientes” al jefe, sí. Y estar dispuesto a tener una “bronca” como precio a parar daños más elevados. Y estar dispuesto a jugarte el puesto, también. Sobre todo cuando el contexto laborar sea más favorable que ahora, y dependiendo de las “cargas” personales y familiares de cada uno.

      Está claro que si tienes un jefe con el perfil que describes y te hace “la puñeta” muy a menudo, tienes 2 opciones: aguantar, sufrir y jugarte tu salud o preparar las maletas y a la menor oportunidad largarte a la competencia.

      Gracias otra vez, José, por la visión tan enriquecedora que aportas siempre en tus comentarios.

  2. Manuel Garcia
    5 diciembre 2013 en 13:04

    Si, coincido con el articulo. En mi caso por decir la verdad me despidieron en dos ocasiones.

    • 7 diciembre 2013 en 16:30

      Vaya, lo siento mucho Manuel! Sí, es posible que con una buena asertividad se consiga decir “no” al CEO sin esas graves consecuencias, pero la cultura de la empresa también debe fomentar el poder dar las propias opiniones aunque sean contrarias a las del jefe. Con una cultura de obediencia ciega a la autoridad es como luchar contra molinos de viento.

      Saludos!

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