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¿COLESTEROL EN MI EMPRESA? MIEDO AL ANÁLISIS PSICOSOCIAL

Con frecuencia sospechamos de poder padecer alguna alteración en el equilibrio homeostático de nuestro cuerpo (hipercolesterolemia, hipertensión, transaminasas elevadas, hiperglucemia, etc.), aunque es muy frecuente que evitemos realizarnos un análisis clínico por miedo a que nos confirmen que padecemos, por ejemplo, colesterol. ¿Por qué?

analisissangre

Esto nos obligaría a aplicar un tratamiento y a cambiar algunos de nuestros hábitos de alimentación, ejercicio físico, etc., sacándonos de nuestra rutina tan cómoda y “placentera”. Además, pensamos que como otras personas de nuestro mismo ámbito seguramente también lo padecen y están “tan ricamente” pues a nosotros tampoco nos va a afectar tanto.

¿Y por qué podemos sospechar algún posible desequilibrio interno? Pues por la presencia de comportamientos tóxicos para nuestro cuerpo (consumo excesivo de carnes rojas, dulces, bollería industrial, embutidos, salazones, etc.) y por la ausencia de comportamientos saludables (ejercicio físico regular, descanso -dormir 6 ó 7 horas-, equilibrio ocio-trabajo-familia, etc.).

¿Qué podemos esperar de este comportamiento personal a largo plazo? ¿Es sostenible?

 

corazon-rotoTanto la teoría como la práctica indican que no es sostenible; llegará el momento de pagar “peaje”. Tarde o temprano, como dice mi hijo, “nos petará la patata”. Es decir, las posibilidades de sufrir un accidente cardiovascular o cerebrovascular se incrementan poderosamente. En el mejor de los casos, sin llegar a sufrir un accidente de este tipo, estaremos restando calidad de vida y bienestar a nuestro paso por este mundo.

Pues bien, lo mismo ocurre en las empresas con el equilibrio psicosocial de trabajadores/as y mandos medios. Muchas empresas sospechan que tienen problemas en este sentido, pero pocas organizaciones se atreven a realizar una evaluación o análisis psicosocial por miedo a que se confirmen sus sospechas. ¿Por qué?

Esto obligaría a realizar cambios en la organización, en los estilos directivos, en el diseño de los puestos de trabajo, incluso en algunos aspectos de la cultura, sacando así a la empresa de su hábitos ya petrificados en algunos casos.

Además, solemos pensar que como otras empresas de nuestro mismo sector también tienen los mismos problemas, y no han “estallado”, pues a nuestra empresa tampoco le va a pasar nada grave.

¿Y por qué tendríamos que sospechar de que existe algún desequilibrio psicosocial en nuestra empresa?

Observando posibles signos y síntomas:

  • Absentismo
  • Bajas
  • Desmotivación
  • Ansiedad
  • Agotamiento
  • Cinismo
  • Fallos repetitivos
  • Despersonalización

agotamiento-emocional

También podríamos sospechar, si existen altas demandas continuas:

  • Exceso de tareas
  • Rigidez en el puesto
  • Sobrecarga mental
  • Sobrecarga emocional
  • Ambigüedad de rol
  • Conflicto de rol
  • Rutinización de tareas
  • Objetivos inalcanzables
  • Alta presión temporal
  • Largos horarios de trabajo

Y por la ausencia (o bajos niveles) de comportamientos o recursos saludables:

  • Feedback (lo más asertivo posible)
  • Apoyo social y técnico
  • Justicia y Equidad
  • Liderazgo positivo (orientado a la tarea y a las personas de manera equilibrada)
  • Trabajo en equipo
  • Habilidades socio-emocionales
  • Formación
  • Comunicación (abierta y bidireccional)
  • Seguridad psicológica (poder expresarse sin miedos)
  • Autonomía (hasta donde sea posible)

¿Qué podemos esperar de un comportamiento desequilibrado a largo plazo? ¿Es sostenible?

Un comportamiento organizacional desequilibrado en favor de conductas tóxicas (o poco saludables) y altas demandas, con ausencia (o bajos niveles) de conductas y recursos saludables, es típico de las empresas basadas en el paradigma industrial del siglo XX, donde lo que primaba era el trabajo mecánico y rutinario de las personas, haciendo hincapié en el proceso, sin tener en cuenta el bienestar psicosocial de las personas.

Fuga de talento

Hoy ya no es eficaz este modelo en casi ningún tipo de empresa. La empresa del siglo XXI necesita el talento, la proactividad, la creatividad y el compromiso del trabajador, es decir, lo mejor de cada persona.

Pero lo mejor de cada persona solo “sale” si primero están resueltas las necesidades básicas (salario justo) y después hay un clima, un entorno laboral, unas prácticas saludables que permitan que fluya, de manera sostenida, lo mejor de uno mismo.

Lo mejor de cada profesional no se compra, se merece a través de un clima favorable.

Por lo tanto, podemos afirmar que hoy, en la actualidad, una organización poco saludable no es sostenible, en el largo plazo, sin pagar el precio de la fuga de talento, de alta rotación, de alto absentismo y bajas, de una merma en la calidad de servicio, y sobre todo, de pagar el precio de que se queden los “mediocres” o que el talento se quede, pero decida funcionar “a medio gas”.

Y aunque los miedos debidos a la crisis maquillen o atenúen estos problemas, “cuando salga el Sol”, que saldrá, todo aquel que se haya sentido exprimido sin más recompensa que la promesa de tener trabajo, se marchará a la competencia en cuanto tenga la primera ocasión. Y la empresa se preguntará por qué.

Al final, queramos o no, todo ello se traslada a la cuenta de resultados de nuestra empresa:

  • Bajos márgenes de beneficio
  • Baja competitividad
  • Deterioro de la marca
  • Desprestigio social
  • Baja calidad de servicio
  • Y un largo etcétera que puede desembocar en una fuerte contracción y posible fallecimiento de la organización

 

AenorEmpresaSaludable

En conclusión, la realización consciente y sistemática de prácticas saludables psicosociales en la empresa (además de la obligación incluida en la LPRL en aspectos psicosociales), puede constituir hoy en día una potente diferenciación de nuestra competencia, donde las personas con talento quieran venir a trabajar con nosotros, dar lo mejor de sí mismas y sobre todo, quedarse.

¿Sigues teniendo miedo a realizar un análisis psicosocial en tu empresa?

 
Fuente imágenes: fundacionsandraibarra.org; puntonoticias.com;
                 telemedicinadetampico.wordpress.com; infonegocios.biz;
                 e-saludable.com
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  1. a
    17 julio 2013 en 13:19

    mira que iba bien el artículo hasta llegar a lo de bestworplaces y sello aenor. Jajajajaja, pa mear y no echar gota

    • 17 julio 2013 en 14:32

      Hola! Si te hubieses identificado al menos me podría dirigir a ti por tu nombre 😉 para darte las gracias por tu comentario. Creo entender el fondo del mismo aunque la forma no esté alineada con él.

      En el mundo laboral además de ser bueno hay que parecerlo, porque es el “marketing”, el envoltorio, que ayuda y potencia a las ventas. Claro está, si la organización solo parece buena y realmente no lo es (p.ej. tener una certificación, da igual la que sea: aenor, bestplace to work, etc., etc.) pronto se le verá “el plumero”. A eso me refiero en el artículo, a poner “la guinda” en una organización saludable de verdad, para que además de ser realmente buena, lo parezca y potencie sus ventas (que es lo que le permite existir).

      Saludos!

  2. 25 julio 2013 en 17:04

    Estoy totalmente de acuerdo, y es que debemos luchar por eso, por potenciar esas cositas que nos forman, y no dejarlo en la apariencia.

  3. Vanesa
    27 agosto 2013 en 11:40

    Realmente hay muchas metas pendientes en este sentido. El bienestar psicosocial no es apenas tenido en cuenta por los departamentos de RR.HH y por la gerencia, en consecuencia. Es cierto que en los últimos años se están realizando auditorías en prevención de riesgos laborales, ya no sólo físico (caídas, accidentes, etc), sino también en factores psicosociales, donde temas como el estrés y la satisfacción pueden afectar claramente en el rendimiento del trabajador, y por lo tanto, en el de la empresa. Es sumamente conscienciar a la sociedad sobre la importancia de la salud, por lo que me parece muy positivo este artículo. Por otra parte, una buena medida que deberían tomar las organizaciones sería la de financiar el gimnasio de sus trabajadores, con la finalidad de que éstos puedan mejorar su salud, sentirse bien y en consecuencia, aumentar el bienestar y disminuir bajas laborales.

    • 27 agosto 2013 en 14:34

      Muchas gracias por tu comentario, Vanesa. Sí, tienes razón, algunas de las prácticas saludables van en la dirección que apuntas (nutrición, ejercicio físico y reducción o eliminación de hábitos dañinos como tabaco y alcohol) que son básicos para el bienestar personal y financiero a medio y largo plazo. Saludos!

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