Inicio > Psicología positiva y desarrollo personal > Emprender con Inteligencia Emocional

Emprender con Inteligencia Emocional

pasion y motivacionEl otro día escuché a @Yoriento en el evento “Inspiration Day 2013”  en una magnífica ponencia que versaba sobre cómo convertirnos en profesionales 2.0, y decía que la mayoría de los problemas no son de emociones sino de motivos (hablando de definir objetivos concretos). Decía: “siéntete como puedas, piensa como puedas, pero haz lo que debes” (refiriéndose a perseguir el objetivo, el motivo); “Las emociones fluctúan, lo motivos no. Tener ganas de algo nos lleva a apasionarnos”. Y decía también que eso de las emociones y la inteligencia emocional está muy bien, pero que lo importante es tener motivos.

Estoy de acuerdo con que la motivación no es tener ánimo, sino tener motivos (aunque ambos conceptos están relacionados porque los motivos influyen en el ánimo, y éste en las ganas de hacer algo; otra cosa es si hablamos de voluntad para hacer algo a pesar de no tener ganas), pero me gustaría hacer una aclaración sobre que la inteligencia emocional está muy bien pero que lo importante es tener motivos.

En primer lugar, aclarar que la inteligencia emocional no es un tema banal, superfluo o de moda (aunque es un término tan manoseado que casi se ha prostituido), sino una habilidad que sirve para ayudarnos a conocernos y comprendernos mejor (hacernos conscientes de nuestras creencias útiles o irracionales, aprendizajes correctos y erróneos, reacciones adecuadas e inadecuadas, etc.), siendo esto un gran facilitador para establecer objetivos motivadores. También sirve para aprender a gestionar inteligentemente nuestras emociones (y las de los demás) en un entorno social para el que no estamos diseñados, biológicamente hablando.

Hablo de entornos urbanos, globales y tecnológicamente cambiantes a un ritmo feroz, como los actuales, en el que las emociones nos pueden jugar “malas pasadas” si no hacemos un razonamiento consciente de cómo nos afectan, y por qué o cómo pueden derivar en otras emociones más complejas todavía; sobre todo hablo de emociones secundarias y sociales (orgullo, culpa, envidia, odio, vergüenza, resentimiento, apatía, satisfacción, frustración, ansiedad generalizada,  y otras) que son producto de una mescolanza de las emociones primarias o básicas (alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa y asco, según la clasificación del Paul Ekman, en 1972).

piramideMaslowAdemás, cuando hablamos de motivos y emociones estamos hablando de conceptos íntimamente relacionados. De hecho, el término “motivo” viene del latín “motivus”, que significa “relativo al movimiento”; y el término “emoción” viene del latín “emotio”, que significa “movimiento o impulso”.  Y en general, la mayoría de investigación sobre motivación (Maslow, HerzbergMacClelland, Alderfer, Adamas y otros) introducen los sentimientos como parte importante de la motivación (por supuesto una vez superadas las necesidades básicas físicas y de seguridad, pero entiendo que cuando hablamos de querer emprender, estas necesidades las tenemos aunque sea mínimamente resueltas).

De hecho la forma en que nos sentimos ante un objetivo dado es el elemento más importante de la motivación ante ese objetivo. Por eso los objetivos tienen que estar definidos en base a las emociones y sentimientos que generan en nosotros, pero no superficialmente sino en lo más profundo de nuestro corazón.

Si estos objetivos están alineados con nuestros valores y preferencias, con aquello que nos gustaría conseguir de verdad, aquello por lo que estamos dispuestos a pagar el precio del esfuerzo y la perseverancia, entonces serán un potente motivador, y pienso que a esto es a lo que se refiere Alfonso Alcántara ( @Yoriento). Entonces estaríamos hablando de conceptos íntimamente relacionados y no separables (emoción y motivación).

Por todo ello, considero que la inteligencia emocional es una habilidad imprescindible para los emprendedores (y hablo desde la experiencia no desde la barrera), porque les ayuda a conocerse mejor, a comprender y a usar de forma inteligente, consciente y racionalmente la información suministrada por las emociones para ponerla al servicio de sus objetivos y motivaciones. Y poder levantarse así, por las mañanas, más veces contentos que cabreados 🙂

Un ejemplo de para qué sirve la inteligencia emocional (aunque sin usar esta expresión) nos lo brinda el gran especialista en estrategia y modelos de negocio, Javier Megías, en este post, altamente recomendable.

Hasta pronto!

 Fuente imágenes: facebook.com; paperblog.com
Anuncios
  1. 5 julio 2013 en 9:18

    Hola, Juan Pedro, aunque te leo, hace tiempo que no dejo un comentario. Hoy vengo a hacerlo para estar de acuerdo contigo y, quizá, ir un poquito más allá.
    Creo que una de las enseñanzas que Anakin Skywalker recibió de uno de sus maestros es: “Tu enfoque determina tu realidad”. Desde esa perspectiva, tal como señalas, difícilmente puede haber motivos sin motivación, ni ambos sin emociones, ni nada de lo dicho sin el armazón mental de las creencias y modelos del mundo.
    Ese eventual paso más allá podría tener que ver con un sabio proverbio de la Tradición Sufi: “Cuando estás confuso y dividido ¿qué importa la naturaleza de tus decisiones?”
    En mi opinión, una de las bases del bienestar y de la sabia acción en el mundo es estar despiertos. No sólo a los motivos, motivaciones y emociones, sino a las creencias y condicionamientos que suelen construir las paredes de la caja que contiene a todo lo demás. Para poder salirse y pensar y sentir fuera de la caja, es necesario ser consciente de la caja.
    Y esa es mi modesta aportación, añadir a la ecuación esas prácticas y condiciones del estar en el mundo a las que venimos llamando con el anglicismo “mindfulness”.
    Si no, podríamos caer en reduccionismos tan jocosos como “no, hombre, no, lo realmente importante es el agua, el hidrógeno carece por completo de importancia”.
    Un abrazo

    • 5 julio 2013 en 12:12

      Es un privilegio para mí recibir tus comentarios en mi blog, José. Así que muchas gracias por tu regalo.

      Estoy de acuerdo con tu apunte. Cuanto más despiertos estemos viviendo el presente de forma consciente, atentos a nuestras creencias y prejuicios, mejores decisiones tomaremos y con mucha más claridad aparecerá nuestro camino delante de nosotros.

      Un abrazo, y que sepas que yo también te leo. 😉

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: