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(GES) Gestión de Esfuerzos y Sentimientos

estres-jefe-empleado-300x225Es muy habitual que necesitemos pedir un esfuerzo “extra” a alguna persona o personas de nuestro equipo (sobre todo ahora, en tiempos difíciles). Este sobreesfuerzo puede ser de naturaleza cuantitativa (trabajar más horas) o cualitativa (abordar tareas más complejas dentro de la jornada laboral).

Si el sobreesfuerzo es de naturaleza cualitativa debemos asegurarnos de que la persona posee los recursos personales y/o laborales necesarios para abordar con eficacia la tarea (y si no los tiene, proporcionárselos). De lo contrario, lo que conseguiremos es que haga un trabajo mediocre, generándole además, ansiedad, frustración, insatisfacción y, con el tiempo (no mucho), rabia. Y esto tendrá un efecto boomerang, porque se volverá en contra de la empresa más temprano que tarde.

Si el esfuerzo es de tipo cuantitativo, debemos ser conscientes de la frecuencia con la que pedimos esos extras, porque no es lo mismo pedir dos o tres sobreesfuerzos al año, que diez o doce. Si esto último sucede tenemos que analizar si hay un problema de organización (o de desorganización) interna. Pudiera ser también que tenemos fechas de entrega a clientes, muy apretadas. En este caso hay que comprobar si lo que está sucediendo es que nos estamos comprometiendo sin medir adecuadamente el nivel de esfuerzo necesario o sin tener las personas necesarias para cumplir sin demasiado estrés. En cualquier caso, estaríamos minando la salud emocional de nuestro equipo, y hoy sabemos que eso daña la salud financiera de la empresa.

Debemos ser conscientes, por tanto, de que a base de pedir sobreesfuerzos continuos, innecesarios o desmedidos, estaremos generando un desgaste emocional tremendo a las personas de nuestro equipo, ya que desequilibramos la vida laboral-familiar-personal, y con ello minamos su motivación, entusiasmo y compromiso, contagiando indefectiblemente a nuestra organización, que sufrirá un decremento gradual del rendimiento.

balance razón-emocionAhora bien, si no tenemos más remedio que pedir esos sobreesfuerzos, debemos ser muy cuidadosos y coherentes, ofreciendo una “contraprestación” que compense el esfuerzo (que no tiene por qué ser económica), pudiendo ser horas libres, flexibilidad en la jornada (entrar y salir sin miedo a represalias), concediendo algún momento libre para atender un tema personal, o regalando tiempo libre para formarse en lo que quiera o le guste (que no tiene por qué coincidir con los gustos o necesidades de la empresa) . Si no es así, estaremos yendo en contra de la teoría del intercambio social, que nos revela que todas las personas hacemos un balance costes-beneficios (económicos y, sobre todo, emocionales) en nuestras relaciones interpersonales cotidianas. Si a la larga no está equilibrada la balanza, se romperá la relación o la parte que percibe la pérdida bajará su nivel de entrega. 

Es muy dañino para la motivación humana escuchar “eres muy valioso(a) para la empresa y te tenemos mucha estima” y después comportarnos no demostrando ese valor (y no vale decir “a cambio tienes empleo”). Si obramos así, es muy posible que se mantenga estable la plantilla por causas ajenas a nuestra gestión (necesidad, mercado estrecho, etc.), pero que en realidad tengamos una “alta rotación latente” y en cuanto se den las circunstancias necesarias (se liberen cargas personales, se ensanche el mercado, etc.) suframos un descenso importante de ese talento que decimos que apreciamos (pero no lo demostramos), y que puede abrir una herida importante en la empresa. Bill Gates, fundador de Microsoft, dijo: “si 20 personas concretas dejaran Microsoft, la empresa quebraría”. Si él lo reconoce, ¿por qué no lo vamos a hacer nosotros, una pyme o micropyme?

Pidamos esfuerzos, reconozcamos el valor de las personas y entreguemos algo a cambio para que el coste-beneficio percibido por nuestros empleados sea lo más equilibrado posible (al igual que el nuestro).

Hasta pronto!

Fuente imágenes: aeronoticias.com.pe; cenconc.com
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  1. 25 marzo 2013 en 17:21

    Me ha encantado la profundidad y claridad con la que has afrontado un tema tan complejo , delicado y frecuente. Las empresas con cierta frecuencia minan de manera inconsciente a veces, y lo que es peor, de manera consciente otras, la salud emocional del equipo. Genial la frase y humildad de Bill Gates. Los recursos de la empresa son humanos y limitados. Enhorabuena por tu genial post. Un abrazo fuerte.

    • 25 marzo 2013 en 19:13

      Muchas gracias, amigo. Quiero creer que la mayoría de las empresas que minan la salud emocional de los empleados, lo hacen de manera inconsciente. Por eso quería explicitarlo de algún modo para que si alguien lo ve y quiere mejorar su situación, tenga por donde empezar. Si además, te ha gustado la exposición, quedo satisfecho y contento. Un abrazo!

  1. 29 septiembre 2016 en 20:23

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