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Píldora #4: Gestionando las emociones de tu equipo.

InteligenciaEmocionalLiderActualmente, está de sobra demostrado cómo impactan las emociones y sentimientos en el pensamiento, la atención, la memoria y la percepción del ser humano.

Por ejemplo, las emociones positivas o agradables (alegría, satisfacción, humor, afecto positivo), “son la llave” para activar las posibilidades del pensamiento creativo. En cambio, las emociones negativas o desagradables (tristeza, rabia, enfado, ansiedad, frustración), cierran o focalizan el pensamiento sobre el estímulo que nos produce ese sentimiento, permitiendo un análisis más o menos profundo, pero eliminado toda posibilidad de pensamiento creativo.

Pues bien, cuando un directivo necesita, por ejemplo, reunir a su equipo de trabajo para resolver un problema persistente de manera creativa, actuará de diferente manera según haya desarrollado su inteligencia emocional.

El directivo emocionalmente analfabeto (que ignora o no cree en este mecanismo biológico de las emociones del ser humano) actuará así:

Reunirá a su equipo, probablemente sin previo aviso y puede que a última hora de la mañana o de la tarde (para no “reducir las horas de productividad”), exigiendo (incluso de manera imperativa) ideas alternativas y pensamiento creativo para resolver el problema acuciante que tienen encima de la mesa. No sabe, que es biológicamente imposible que su equipo pueda pensar de manera creativa de esta manera, ya que probablemente habrá provocando en ellos (sin saberlo) emociones y sentimientos negativos (frustración y rabia porque ha roto las expectativas y planes que pudieran tener esas personas al salir de la oficina).  A las personas de su equipo solo se les ocurrirá cómo atenuar el problema que tiene encima de la mesa (probablemente les estén esperando o tengan que posponer alguna tarea personal), o incluso cómo evitar la próxima vez, que su jefe “les toque las narices de esa forma”, pero nada más.

El directivo emocionalmente inteligente que conoce y reconoce que en el ser humano prima el mecanismo emocional y después el racional, actuará así:

Reunirá a su equipo avisando con antelación y a una hora prudente que no rompa planes personales. Comenzará la reunión con una anécdota o una historia de humor con el objetivo de generar emociones positivas en su equipo. Sabe que esto activará la capacidad biológica y motivacional para que las personas puedan elaborar ideas creativas de manera potente, abriendo así un abanico de posibilidades reales para solucionar el problema.

Hasta pronto!

Fuente imagen: eqforsuccess.wordpress.com
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