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“Soft Skills”, base del éxito en la empresa.

Hoy en día, al menos en España, las Soft Skills o “habilidades blandas” en el mundo laboral, como por ejemplo, la inteligencia emocional, el optimismo inteligente, la afabilidad, el buen humor, la empatía o la asertividad, son consideradas auténticas tonterías o “modas pasajeras” para la gestión seria y de éxito en la empresa. Es más, los directivos o gerentes que muestran estos comportamientos suelen tener los días contados en la empresa porque la alta dirección considera que hay que liderar y dirigir con frialdad, mano dura, “tensando las cuerdas” para que los empleados no se relajen y terminen “tocándose las narices” la mayor parte de la jornada. Por esta razón, se considera aún hoy en día, que hay que vigilar al empleado bien de cerca, poniendo la mesa del jefe en un punto estratégico donde pueda estar “ojo avizor” de cualquier relax por parte del trabajador más allá de los minutos destinados al paréntesis matutino. De esta manera, solo observando la disposición de las mesas o espacios de trabajo, es sencillo intuir la cultura o el estilo de liderazgo de la empresa.

El lector atento y experimentado, habrá observado que esta conducta es digna de la era industrial y de aquellas empresas donde actualmente la producción depende de los movimientos físico-mecánicos del empleado; desde accionar automatismos, manejar máquinas, manipular productos que van por una cinta de transporte hasta cualquier otra acción sin la cual la producción se para o ralentiza. Siendo “solamente” necesario el hábito de la acción física, sin necesidad de tener una alta cualificación (y sin quitar, por supuesto, ningún merito a este tipo de trabajo).

Sin embargo, cuando el motor de la productividad es el intelecto, la mente de los empleados, como ocurre en cualquier empresa de servicios, en especial donde la alta cualificación es necesaria, entonces se invierten los resultados. Es decir, la gestión de las personas con mano dura, con frialdad, “tensando las cuerdas”, va minando poco a poco la productividad de la empresa, produciendo así el efecto contrario al que buscábamos. Y precisamente por esto, porque la erosión del rendimiento se produce muy lentamente, nadie o casi nadie se da cuenta hasta que es demasiado tarde. Es lo que se puede llamar “El síndrome de la rana hervida”, que explica muy bien Javier Megías (refiriéndose a otras estrategias empresariales destinadas también al éxito en los resultados).

La nueva realidad

Si además, a este modelo de empresa donde prima la intelectualidad y el talento de su gente, unimos la nueva realidad económica, social y laboral en la que nos encontramos, la principal vía de salida es la creatividad, la innovación, la mejora de la calidad del trabajo realizado, la motivación para seguir esforzándonos y no dejarse llevar por las noticias negativas que nos bombardean a diario. Y lo siento mucho por los escépticos, pero este tipo de esfuerzo intelectual o mental, solo se consigue desde un clima positivo en la empresa, un ambiente agradable, quizá tenso por los problemas y preocupaciones que cada uno lleva con sigo mismo en su interior, pero atenuado por la calidad del ambiente en la empresa, en el departamento, en cada sala a la que se accede, en cada conversación que se mantiene. Claro, esto no es tan difícil de llevar a la práctica, podría decir alguien con cierto sentido común.

Lo que ocurre, aparte de que el sentido común suele ser el menos común de los sentidos, es que actuar con esa “claridad emocional” cuando las cosas van mal, cuando las ventas han bajado considerablemente, cuando los cobros se demoran más de lo saludable financieramente, cuando los proyectos ven reducida su rentabilidad, ya no es tan fácil. Se pierden los nervios, las formas, vienen los “apretones de tuerca” en el momento o en el lugar equivocado, etc. Es cuando precisamente las Soft Skills son requeridas y necesarias para insuflar energía positiva al equipo, a aquellas personas con predisposición al desánimo, a aquellos empleados que bajan su productividad cuando siempre han sido fuente de resultados.

Es este el momento de que los directivos y gerentes hagan gala de una potente gestión emocional propia y de los demás; es momento de aflorar el optimismo inteligente capaz de no perder de vista los problemas y las amenazas, pero que diseña y pone en marcha un plan de acción para tratar de superar los obstáculos. Es momento de unir más si cabe al equipo, a las personas. No es el momento de divisiones y distanciamientos; no es el momento de críticas y recriminaciones personales; no es el momento de antipatías, silencios atronadores o miradas acusatorias. La comunicación no verbal es clave en estos momentos. Los directivos y responsables de equipos o departamentos tienen en sus manos la llave para re-activar la empresa o dejarla a la deriva.

En tiempos de crisis, toda la empresa necesita de las buenas prácticas de las Soft Skills, pero es el área comercial en especial, el que necesita aplicar y recibir este tipo de gestión emocional, ya que las ventas son, como todos sabemos, la sangre que riega las arterias de la organización. Por favor, no dejes marchitarse al equipo comercial mediante una gestión tradicional, autoritaria, fría, distante, a base de “atornillamientos desmedidos”  para vender. ¿Por qué? Porque no funcionará: los buenos se irán y los mediocres se quedarán.

La buena noticia es que la moderna Psicología ha descubierto que estas habilidades blandas o Soft Skills se pueden aprender y desarrollar, con lo cuál, aquellas empresas y emprendedores que no las practican está a tiempo de adquirirlas. Si quieres saber más sobre la eficacia de las habilidades blandas, te recomiendo el libro de Daniel Goleman, “La práctica de la inteligencia emocional”.

Ah! y si puedes estar pensando que esto no sirve de nada y además es caro de implantar, aquí tienes un ejemplo de que las habilidades blandas no son ninguna tontería, sino que pueden llegar a ser la mejor inversión que puedes hacer; como el caso de la empresa “R”, dónde la felicidad en el trabajo es un objetivo estratégico, tal como explica su Director de Personas, Santiago Vazquez.

¿Vas a adquirir y poner en práctica tus Soft Skills para no terminar con el síndrome de la rana hervida?

Hasta pronto!!

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