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La Palanca del Éxito, una metodología.

En un Post anterior prometí explicar por qué he llamado al blog “La Palanca del Éxito”. El nombre se me ocurrió hace unos 5 años, como metáfora de un proceso de crecimiento personal y profesional más o menos ordenado o estructurado. Por lo tanto, en “La Palanca del Éxito” subyace una potente metodología de desarrollo personal y profesional  que supone una estupenda guía para iniciar un proceso de desarrollo en cualquier ámbito.

Pero, crecimiento o desarrollo, ¿para qué?, ¿con qué fin? Pues primero con el fin de mejorar una situación particular por el simple y gratificante hecho de desear mejorar, o de superar una situación dolorosa en la que ya no podemos o no queremos aguantar más. Pero sobre todo con el fin de ser feliz, de mejorar tu calidad de vida y bienestar, de hacer aquello con lo que realmente disfrutas y dejar de hacer aquello con lo que no disfrutas (de manera progresiva, ya que es un proceso). Con el fin de instaurar hábitos de comportamiento saludables (físicos y mentales) que te hagan sentir mejor y que en caso de adversidad (que llegará ineludiblemente) te faciliten su enfrentamiento y superación con el menor coste emocional posible. Con la finalidad de ofrecer a la sociedad lo que sabes hacer bien, de poner tu talento al servicio de los demás, no solo altruistamente sino porque te hará más feliz y mejor persona (sí, tiene un fin también egoísta que no hace daño a nadie, sino todo lo contrario). En definitiva, de tener una buena vida, entendida como una vida que te llena, plena, que te hace sentir más emociones positivas que negativas, cada día. Siendo todo esto “la fuerza a vencer” con la palanca.

Además, la nueva época que nos toca vivir y que ya ha empezado de forma dolorosa, requiere de nosotros una buena salud psicológica, un funcionamiento mental lo más óptimo posible para poder adaptarnos saludablemente a los constantes, vertiginosos, e inevitables cambios de la sociedad global.

Como todos sabemos, la característica fundamental de una palanca que se precie para conseguir un buen resultado, objetivo o deseo en este caso, es tener un buen punto de apoyo o fulcro. En “La Palanca del Éxito” este fulcro de calidad corresponde a nuestra Salud Emocional, entendida en sentido amplio:

Si este punto de apoyo multifactorial es débil, es decir, dejamos que nuestras emociones “acampen a sus anchas” y nos desequilibren, si tenemos creencias que limitan nuestras acciones, hábitos auto-destructivos o poco saludables, baja intuición social (poca empatía) y poca sensibilidad al contexto (no sabemos adaptar nuestro comportamiento a cada situación) será muy complicado que podamos mejorar, crecer, desarrollarnos, despegar del suelo dónde nos encontremos inicialmente de manera sostenida en el tiempo; podríamos dar algún pasito de mejora pero no duraríamos mucho tiempo (dietas, deportes y estudios abandonados, etc.). ¿Por qué? Pues porque el desarrollo, el crecimiento (personal, profesional, organizacional) es un proceso a largo plazo, como la vida misma, que requiere esfuerzo y dedicación para que la entropía (desorden y caos al que todo tiende si no se hace nada para evitarlo) no triunfe antes que nosotros. Y durante este tiempo, vamos a necesitar esa fuerza interior que proviene de nuestras emociones equilibradas, de nuestras creencias, de nuestros hábitos, de nuestra intuición social y nuestra sensibilidad al contexto. ¿Para qué servirá? Para no tirar la toalla, para no abandonar antes de conseguir nuestro objetivo, deseo o sueño, una vez que surjan las inevitables resistencias y obstáculos por el camino. Nuestra fortaleza emocional nos mantendrá “enchufados” a nuestra meta.

En cuanto al brazo robusto que nos servirá para ejercer la fuerza o presión, en “La Palanca del Éxito” corresponde a nuestra formación, preparación intelectual o desarrollo de nuestros talentos naturales. Necesitamos formarnos, adquirir los conocimientos necesarios para desarrollar nuestro talento natural, adquirir las competencias y habilidades técnicas que nos permitirán llevar a la práctica aquello que nos apasiona, pero ya de una manera profesional, lista para ser valorada adecuadamente por otras personas que apostarán favorablemente por nuestros servicios en cuanto nos vean actuar. Aunque en algunos casos no es necesario una titulación académica oficial, sí creo conveniente adquirirla, por un doble motivo: los propios conocimientos académicos respaldados por una institución formal y el título oficial, que suelen tener la propiedad de “abrir puertas” u oportunidades. Para conseguirlo será conveniente que planifiquemos la estrategia, programemos las tareas y hagamos un buen uso de nuestro tiempo diario. A partir de aquí, será necesario mantenerse actualizado en los últimos avances tecnológicos y científicos de nuestro ámbito. Para ello, necesitaremos documentarnos con los últimos avances, asistir a eventos relacionados con ellos y participar en foros de la misma índole. Y todo ello de forma vitalicia.

Una vez conseguido un buen punto de apoyo (perfil emocional) y un buen brazo para accionar la palanca (conocimientos), ya solo nos queda ésto último; accionar La Palanca del Éxito con el músculo adquirido. ¿Cómo? ACCIÓN, ACCIÓN, ACCIÓN. Participar en foros, escribir en blogs, desarrollar nuestro perfil en redes sociales (Linkedin, Xing, Twitter, Facebook) de manera activa, solicitar contactos, opiniones, incluso alguna reunión para conocerse mejor, por qué no. En fin, hacer Networking (trabajar las relaciones sociales -virtuales y presenciales-). ¿Por qué? Porque todo ello nos facilitará nuestro desarrollo personal y profesional, acercándonos al resultado positivo. Y teniendo en cuenta que esto es un proceso, y como proceso, lleva tiempo. ¿Cuánto? Pues normalmente más de lo previsto o deseado. Por eso necesitamos esa fuerza interior, ese punto de apoyo emocional, para “aguantar”, para tener paciencia y sobre todo, perseverancia para seguir actuando. Será conveniente también aquí planificar la acción y programar las tareas diarias.

Por último, para todo ello, y siendo inevitable, necesitaremos un “colchón económico” que soporte el tiempo que va a durar nuestro proceso de desarrollo hasta que dé sus frutos. Para ello, o bien disponemos de ese dinero para dedicarnos full time a desarrollarnos, o necesitaremos tener un trabajo por cuenta ajena (aunque no sea el que nos apasiona, porque será solo temporal) que cubra nuestras necesidades básicas, mientras dedicamos parte del tiempo libre a nuestro proceso de desarrollo. Ten en cuenta, insisto, que es un proceso, que lleva tiempo, y no por querer avanzar más deprisa lo lograrás. Es como el crecimiento de una planta; no por estirar de sus ramas vas a conseguir que crezca más deprisa. Al contrario, lo único que conseguirás será echarlo todo a perder.

Todo esto, y más, es lo que aprenderás en los Talleres y Seminarios de “La Palanca del Éxito”, que iré publicando progresivamente.

Hasta pronto!

Foto obtenida en: http://www.profesorenlinea.cl/fisica/PalancasConcepto.htm

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  1. 7 septiembre 2012 en 9:29

    9 mujeres no hacen un hijo en 1 mes 🙂
    Algunas cosas necesitan su tiempo, sí señor.

    • Juan Pedro Sánchez
      7 septiembre 2012 en 9:49

      Muchas gracias por haber leído el post hasta el final, Belén, y por aportar otra metáfora sobre los procesos naturales, que si tratamos de alterarlos egoístamente, producen efectos contrarios. 😉

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