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Magneto, Miedo y Productividad

miedo en el trabajoHistóricamente, el miedo ha sido una “técnica” utilizada por algunas personas para conseguir que otra persona haga algo en contra de su voluntad. Y tradicionalmente, en un porcentaje muy elevado de empresas, también se ha usado el miedo (y se usa) para que los empleados trabajen más horas, asuman más tareas de las que pueden asimilar, etc. (sustituye tú el “etc.” por lo que quieras), siendo el castigo en caso de no aceptar, el despido, obviamente.

Pero como está mal visto socialmente reconocer explícitamente que se usa esta “técnica”, muy pocos directivos o líderes se atreven a verbalizarlo públicamente, pero no por ello deja de ser, por desgracia, algo muy presente en las organizaciones actuales (ahora más, con la excusa de la crisis).

El desastre viene cuando los denominados “líderes” se convierten (yo creo que de manera inconsciente) en “súper héroes” en pro de una causa justa (la empresa), al estilo Magneto.

Al igual que este malvado súper héroe, los directivos que asumen esta forma de actuar tienen síntomas evidentes de su “locura”:

  • Megalomanía
  • Un objetivo loable: “Salvar” la empresa.
  • Always on. Están las24h. “al servicio” de la empresa.
  • No valoran al que es diferente a ellos.
  • Ensalzan al que les sigue la corriente, no dándose cuenta de que les toma el pelo en muchas ocasiones.
  • Monitorizan los movimientos de los simples mortales (los empleados).
  • “Interpretan” negativamente con frecuencia, los gestos, comentarios, o conductas habituales de los demás, como llegar tarde 10 minutos (aunque después se acabe trabajando más horas -en la oficina o en casa-).
  • Desconfían de casi todo el mundo (no están “a su nivel”), por lo que no pueden delegar tareas (por eso son “always on”)

Pero ahora viene lo grave. A pesar del miedo que inyectan en la mayoría de empleados (afortunadamente hay quien sabe afrontar esta emoción), y que a corto plazo supone un incremento de horas de trabajo de los empleados, su conducta es totalmente dañina para la empresa, aumentando las posibilidades de que los empleados sufran estrés en niveles peligrosos para la salud, ansiedad, burnout, desmotivación, provocando un aumento de absentismo, bajas laborales, fugas de talento, etc. Es decir terminan consiguiendo justo lo contrario.

Es la paradoja del héroe organizacional. Cree que si no está él, la empresa no produce. Pero precisamente, lo que ocurre es, que si está él, la empresa produce menos. Y esto es especialmente grave en las empresas cuyo motor de producción es la creatividad de su gente, la imaginación, la puesta en marcha de ideas. En definitiva, cuando la herramienta principal de trabajo es la mente, el intelecto.

La Neurociencia ha demostrado con imágenes, que cuando hay una emoción poderosa en nuestro cerebro, como es el miedo, el riego sanguíneo en la corteza prefrontal (sede del pensamiento complejo, la creatividad, la planificación y la atención, entre otras funciones de orden superior) disminuye en favor de áreas más profundas del cerebro, sede de funciones más primarias, con el objetivo de poner en marcha acciones que “salven” la vida del individuo. Pero claro, esto en la selva, en las cavernas, nos venía fenomenal. En la empresa es nefasto para la productividad.

Si los directivos del siglo XXI, en especial de este tipo de empresas cuyo motor de negocio es el capital intelectual de sus empleados, conociesen el funcionamiento psicológico de las personas ante determinadas emociones, seguro que cambiarían la estrategia de liderazgo.

Basarían su estrategia en potenciar las emociones positivas, para promover un clima organizacional positivo, provocando un aumento del riego sanguíneo en la corteza prefrontal del cerebro de sus empleados. Esto ampliaría el pensamiento, la creatividad, las buenas ideas, la planificación y la ejecución de calidad, consiguiendo el tan ansiado aumento de la productividad y de los resultados económicos. Además focalizarían su estrategia en aumentar la calidad de las horas trabajadas, y nunca la cantidad de las mismas. ¿Por qué? Porque sobrepasadas las 8 horas de trabajo intelectual, la productividad baja, no sube, incrementándose también la posibilidad de cometer errores que cuestan dinero.

Las empresas inteligentes del siglo XXI que sobrevivirán a la crisis serán las que quieran convertirse en Organizaciones Saludables (tal como nos muestra la Psicología Positiva), dotando a sus empleados de los recursos organizacionales, grupales e individuales para prevenir los riesgos psicosociales que tanto azotan sus cuentas de resultados con continuas bajas, faltas al trabajo, bajo rendimiento, desmotivación, burnout, fugas de talento, etc.

¿Te suena de algo todo esto?

¿Vas a hacer algo para que tu organización sea más saludable y positiva? ¿O vas a obligar a tus empleados a trabajar más horas y a que vengan “motivados” de casa?

Hasta pronto!

Foto obtenida de http://www.cnnexpansion.com/mi-carrera/2009/09/30/controla-tu-miedo-a-perder-el-trabajo

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