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Ejercicio físico, autopista al cerebro emocional.

Hasta hace pocos años, sabíamos que hacer ejercicio físico de manera habitual era muy bueno para nuestro cuerpo, y a lo sumo, sabíamos que hacía “sentirse bien” a la persona que lo realizaba.

Hoy, gracias a la colaboración de la psicología, la medicina, y las neurociencias, sabemos que el ejercicio físico impacta de forma directa sobre nuestro cerebro, y por lo tanto, nuestra mente.

Esta “gap” entre la investigación de los efectos del ejercicio sobre el cuerpo y la mente, viene en parte derivado del “error de Descartes” al creer que cuerpo y mente eran dos entidades separadas e independientes. Todavía hoy nos cuesta un poco creer que cuerpo y mente sean dos caras de una misma realidad, pero así lo ha demostrado la investigación científica,  y por lo tanto esa imbricación entre mente y cuerpo provoca inevitablemente que se influyan mutuamente.

De esta manera, sabemos por ejemplo, que el ejercicio físico es una conexión directa a nuestro cerebro emocional o cerebro límbico. Por un lado, los hipocampos (estructuras del cerebro emocional) se ven afectados positivamente por el efecto del ejercicio, y dado que algunas de sus funciones son regular el aprendizaje (memoria) y la orientación espacial, éstas se ven mejoradas. Y por otro lado, aunque queda investigación por realizar, la estimulación de los hipocampos se asocia al incremento de la segregación de endorfinas, que es una especie de opiáceo natural que generan nuestras neuronas y que se relaciona con el bienestar psicológico. Ésto, a su vez, influye postivamente en las estructuras amigdalinas del cerebro, claves en el aprendizaje emocional, así como en la regulación del miedo y sus derivados (ansiedad, distrés, etc.).

Se ha demostrado que las emociones positivas y el bienestar psicológico también mejora nuestra capacidad de pensar, al “ceder el control” al lóbulo frontal (encargado entre otras cosas, de la imaginación y el pensamiento), por parte del cerebro emocional. La investigación realizada hasta el momento, aunque se deben realizar más esfuerzos en ello, también ha demostrado la relación entre sentimiento positivo o bienestar y la potenciación de la eficacia de nuestro sistema inmunitario ante agentes infecciosos, virus y cáncer.

Por todo ello, es “obligatorio” si queremos mejorar nuestra calidad de vida (presente y futura), hacer al menos media hora de ejercicio aeróbico al día (andar rápido, correr, nadar, pedalear…), al menos 3 ó 4 días por semana. También es excelente sustituir el ascensor por las escaleras, cuando no vayamos muy cargados.

Yo nunca había hecho ejercicio físico de manera regular. Llevo haciéndolo desde hace 3 años, y la verdad es que “NO HAY COLOR”.  El bienestar físico y mental no tiene precio. Lo recomiendo encarecidamente. Si no terminas de convencerte, te invito a hacer un ejercicio de observación y reflexión durante una semana: observa lo que hacen y lo que dicen las personas de tu entorno que no hacen ejercicio físico (sobre todo a partir de los 35 ó 40 años) y compáralo con lo que hacen y dicen personas que conozcas que sí hacen ejercicio a diario (si no conoces, será buen momento para crear nuevas relaciones). Deberás comprobar que las personas que hacen ejercicio físico regularmente, por lo general son más vitales, más optimistas, tienen mejor humor, y parece incluso que le van mejor las cosas, o al menos no se quejan tanto a todas horas. Pero saca tus propias conclusiones. Y si quieres me lo cuentas.

Hasta pronto!

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  1. 5 julio 2011 en 9:27

    ¡Totalmente de acuerdo! Nuestra calidad de vida, nuestra actitud, nuestro entusiasmo… cambian totalmente. Yo llevo realizando ejercicio unos seis años. Un novio que tuve me hizo darme cuenta de que el deporte no es un sacrificio, un duro esfuerzo o un castigo… ¡es un juego! Y nos produce muchas satisfacciones. ¡Sólo hay que adquirir el hábito!
    Un abrazo Juan Pedro,
    Geles

    • jpsanchez
      5 julio 2011 en 18:10

      Muchas gracias por tu comentario, Geles. Me alegro que nos lo puedas contar en primera persona. Otro abrazo par ti, amiga!!

  2. Alejandro
    5 julio 2011 en 18:49

    hola Juan Pedro. Llevo toda la vida haciendo deporte,y no puedo dejar de hacerlo: ¡mens sana in corpore sano!

    Por cierto, ¿has oído hablar de la Ley de la Atracción?

    un abrazo

    • jpsanchez
      5 julio 2011 en 22:30

      Gracias por tu comentario, Alejandro. Sí, claro, la ley de la atracción ha hecho un buen trabajo de marketing 😉

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