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Ya, pero no lo puedo evitar.

Hace poco,  he tenido ocasión de escuchar a personas cercanas de mi entorno, decir algo así como: “Yo es que tengo muchos pensamientos negativos, abatimiento, tristeza…” , o algo así como “Es que con la que está cayendo es normal pensar así”. Yo suelo contestar, que la forma de pensar son tendencias, hábitos aprendidos, y que podemos dirigir el pensamiento para mantener una actitud positiva ante la vida, ya que los sentimientos duraderos están en buena parte manejados por los pensamientos recurrentes. La  contestación frecuente que escucho es: “Ya, pero no lo puedo evitar”, o “Ya sé que no es bueno pensar así, pero esto le ocurre a todo el mundo, así son las cosas”.

Y claro, pienso, ¡qué pena que crean eso! Bueno, qué pena o qué cómodo, no sé, porque muchas veces, es más cómodo pensar que no se puede hacer nada, para no hacerlo, y además, al eludir nuestra responsabilidad llevándola a un plano externo, fuera de nuestro control, no sufrimos disonancia cognitiva . Y así ocurre, que cuando tenemos 80 años (si llegamos), pensamos: “¡ay!, tenía que haber hecho cosas diferentes, tenía que haber aprovechado mi tiempo, y tenía que haberme atrevido a cambiar”, pero entonces ya es tarde, se está bajando el telón de nuestra función.

 En psicología, llamamos estilos atributivos o procesos de atribución, a los factores o causas que las personas utilizan para explicar la conducta. El psicólogo Bernard Weiner clasificó las posibles explicaciones de la conducta en tres dimensiones:

  • Locus de causalidad: El lúgar donde la persona sitúa la responsabilidad de la acción. Es interna, cuando cree que los resultados se explican en función de su capacidad o esfuerzo. Es externa, cuando cree que el resultado se debe a factores que no dependen de uno mismo, como la suerte o a propiedades de la tarea, como su dificultad.
  • Estabilidad: Sería el grado en el que la causa de la conducta es estable o invariable (como la dificultad de la tarea, o el nivel de inteligencia general), o por el contrario, es inestable o variable (como el esfuerzo invertido o la suerte).
  • Controlabilidad:  El grado en que la persona controla las causas de su conducta. Controlables como el esfuerzo o los pensamientos. Incontrolables como la dificultad de la tarea o el nivel de inteligencia general.

De esta forma, si yo creo que el control de mis pensamientos no dependen de mí (causalidad externa), siempre ha sido así (invariabilidad) y no puedo hacer nada para cambiarlo (incontrolabilidad), decididamente no voy a hacer nada, más que quejarme (cosa que puede empeorar mi situación). Si yo creo que alcanzar un objetivo (tarea laboral, superar un exámen, o dejar de fumar) depende de su dificultad y no de mí (causalidad externa), soy débil (estabilidad), y no lo puedo cambiar (incontrolabilidad) no lo intentaré nunca, y si lo intento y no lo consigo por falta de esfuerzo, perseverancia o paciencia, diré (o me dirán las personas que más “me quieren”) la famosa y lapidaria frase de “¿ves como no se puede?, ya lo decía yo”.

Por favor, hagamos un acto de reflexión, y evaluemos de forma realista la dificultad de la tarea, nuestra capacidad, y nuestra superación personal. Si realmente está fuera de nuestro alcance, que sea por causas objetivas, no subjetivas, no por creencias limitadoras. Si hay posibilidades y es relevante el objetivo para nosotros (y no hacemos daño a nadie), hagamos un plan de acción y démonos tiempo, confianza, y perseverancia. Seguro que lo conseguimos, a pesar de las dificultades. Y acordémonos que con un cerebro ordinario, podemos hacer cosas extraordinarias.

Hasta pronto!

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  1. José Manuel García
    18 marzo 2010 en 23:31

    Cuanta razón tienes!
    Estoy cansado de oir cómo mucha gente dice aquello de “es que soy así y no puedo cambiar”

    • jpsanchez
      19 marzo 2010 en 18:09

      Gracias por tu comentario, José Manuel. Por desgracia es muy habitual oir este tipo de comentarios, pero como digo en el post quizá sea una excusa para quitarse de encima la responsabilidad (consciente o inconscientemente).

  2. Xavi Guillén
    19 marzo 2010 en 2:06

    Otro muy buen post. Leyéndote siempre aprendo algo. Gracias!!

    • jpsanchez
      19 marzo 2010 en 18:10

      Muchas gracias a ti, Xavi, por leerme.

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